¿Por qué, entonces, la Administración Cristina se comporta de forma mentecata, improvisada, incompetente y suicida? En verdad, en estas circunstancias es razonable que la situación se le escape de las manos mientras ellos intentan simular que nada ocurre, y así lo complica todo.
Ahora, ¿Cristina conoce el problema en su verdadera dimensión o, tal como le sucede habitualmente, repite el apunte que le escribió algún colaborador y ella memorizó laboriosamente?
Es muy probable que la Presidente de todos (y todas) carezca del conocimiento indispensable sobre la economía real, una ignorancia que resulta dramática cuando, en un organigrama tan vertical, las decisiones dependen exclusivamente de ella.
La Presidente de los 40 millones de argentinos intenta mantener 'el piloto automático' que adoptó su marido fallecido, Néstor Kirchner. En aquellos días, para el entonces Presidente su prioridad era 'ningunear' a Roberto Lavagna, el primero y último ministro de Economía convencional que tuvo el gobierno del Frente para la Victoria. Lavagna fue despedido a fines de 2005, y Kirchner cometió uno de sus tantos actos necios: en su intento de apropiarse del éxito de la economía (en verdad, apenas un 'rebote' posdevalutorio que le había dejado Eduardo Duhalde -y que en casos como Corea del Sur fueron muy superiores al de la Argentina y sin tanto alarde- + el viento de cola fortuito (¡gracias 'yuyito'!), decidió demostrar que podía prescindir del ministro y designar a cualquiera al frente del Palacio de Hacienda porque todo se mantendría igual gracias a él, el Presidente, no a Lavagna. Y eligió a Felisa Miceli.
Kirchner se ufanaba de que le bastaba conocer la planilla de movimientos diarios de la Tesorería y del Banco Central para tomar las decisiones económicas necesarias. Es increíble que muchos argentinos hayan hasta aplaudido esa definición. Así le fue a la economía argentina... profundizando una distorsión profunda de precios relativos que ahora no se sabe cómo resolver, una falta de planificación escandalosa en su infraestructura -que sobrevive gracias a lo que se hizo durante la llamada 'década maldita', los años '90, que en breve serán reivindicados parcialmente por una sociedad enferma, tan volátil que asusta-.
Cristina Fernández de Kirchner, quien conoce poco y nada sobre economía, decidió mantener los usos y costumbres de su marido (total... si a él le había ido bien así...) y eligió a Mercedes Marcó del Pont, a quien estaba por despedir del Banco de la Nación Argentina, al frente del Banco Central, en lugar de Martín Redrado, luego de la disputa sobre el uso de las reservas internacionales de la autoridad monetaria.
La idea es que el 'piloto automático' es infalible. Sin embargo, así como la idea de la infabilidad del pontífice católico no le sirvió a Benedicto XVI para sobrevivir con decoro, a Cristina Fernández de Kirchner la hundió en un problema del que resulta muy complicado salir sin cambios de enfoque y de personas.
Y Cristina Fernández de Kirchner no ha considerado que la situación ha cambiado, por muchos motivos. Por lo tanto, es un error ensayar las respuestas de siempre a problemas bien diferentes. La idea del inmovilismo le conviene a la Presidente pero no responde a la realidad, solamente satisface la pereza intelectual de quien no se encuentra preparada para la gestión del Estado... y no desea que la acompañen quienes pueden complementarla en esos desconocimientos. La sociedad lo sabía en 2010 y por eso no pensaba votarla en 2011, pero luego se entristeció por su viudez y entonces le brindó un notable caudal electoral.
Podría concluirse que, en definitiva, la irresponsabilidad proviene tanto de una sociedad confusa como de una Presidente desinformada. Pero nada de esto resolverá los problemas que hay que afrontar en las próximas horas.
El inconveniente central de la economía argentina no es el dólar sino el desconocimiento que su Presidente y sus colaboradores acerca de los problemas cotidianos, intentando enmendar el error a fuerza de subestimarlo, tal como le sucedió a Hugo Chávez Frías con su cáncer.
Cristina intentó desconocer la inflación, luego rechazó las advertencias sobre gasto público y déficit fiscal, más tarde se burló de las advertencias sobre estanflación, ahora menosprecia las advertencias sobre las consecuencias de la ausencia de una política cambiaria...
¿A quién se le ocurre que el mercado cambiario se administre desde la Administración Federal de Ingresos Públicos o la Secretaría de Comercio Interior? No solamente es absurdo. Además carece de sentido comun.
¿A quién se le ocurre que el mercado cambiario puede resolverse sin abordar los otros problemas de la economía que forman el tipo de cambio?
Hoy día el objetivo del Frente para la Victoria es llegar hasta las elecciones, a cualquier precio. Pero aún cuando lo consiguiera ¿para hacer luego qué? La confusión es enorme, la ausencia de directivas es más dramática.
Opiniones
1. El economista Rodolfo Santángelo (socio de Carlos Melconián) afirmó que las restricciones oficiales contra la compra de dólares son sólo un parche que terminará generando “problemas mayores” a la economía, y que los mayores recargos a las compras en el exterior o de paquetes turísticos terminaron por empujar el dólar libre, porque aumentaron su demanda. “Son un parche que puede funcionar transitoriamente pero que a la larga generan un problema. Si queremos tomar un ejemplo extremo es Venezuela, donde para saber la brecha del paralelo al oficial hay que multiplicar por 3 o por 4”, señaló.
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2. Hernán Lacunza, titular de la Consultora Empiria: “El dólar informal es hijo del cepo y la magnitud de la brecha es proporcional a la rigidez de los controles, tenemos un mercado informal muy chico, pero si la oferta es cero aunque la demanda sea achica, sube el precio”.
“La fuga de capitales se produce por la inflación, si el Gobierno elige el dólar como ancla el cambio se va atrasando, no es cultural porque en el 2003 al 2007 no pasaba, pero la gente como en todos los lugares del mundo compra lo más barato”, explicó. “La lógica del torniquete está apretando lo que le faltaba apretar y es el mercado turistas”, y advirtió que el Gobierno incrementará el “cepo” cambiario.
3. El economista José Luis Espert, advirtió que “desde el punto de vista de la actividad económica, ya casi terminado el 1er. trimestre, está estancada, en el mejor de los casos”.
“Argentina, allá por fines de 2011, después de que se lanza el cepo cambiario, comienza un proceso recesivo muy ligero, que parece que culminó entre noviembre y diciembre de 2012”, precisó.
Pero es interesante profundizar estos conceptos en algunos fragmentos periodísticos:
"El martes Aldo Pignanelli le había dicho a "La Nueva Provincia" que le auguraba "poca vida" a este modelo, porque el gobierno sigue negando la inflacción y con el cepo cambiario cometió un acto de mala praxis.
"La situación latinoamericana es inmejorable, hay reservas por 40.000 millones de dólares, con la soja van a entrar 25.000 millones. Si con esos números le erran al vizcachazo es porque no saben hacer las cosas", dijo el ex titular del BCRA.
"La verdad es que terminó esta etapa con estos jugadores que hablan de marxismo, de control de precios, de reprimir a las empresas, de echar a los inversores", señaló ayer Pignanelli, quien precisó que el incremento del dólar paralelo se debe a "fallas de origen" del modelo.
En tanto, para la consultora Econométrica, "el aumento de las restricciones inicia el camino de las devaluaciones tributarias".
"De no haber otras medidas que apunten a resolver los desequilibrios macroeconómicos, las decisiones tomadas pueden impactar negativamente en el valor del peso en los mercados alternativos", señaló la consultora.
Advirtió que "la incertidumbre sobre el futuro régimen cambiario podría incentivar la retención por parte de los productores de la cercana cosecha de soja y presionar aun más sobre el mercado de cambios". (...)".
"La pregunta que se repite es si el dólar paralelo está caro o barato. Salvando el hecho (no menor) de que su adquisición es ilegal, ¿compraría usted al precio de $ 8,75 en que cerró ayer? ¿Y a $ 10? En rigor, esa incógnita no es la relevante para quienes lo demandan.
Lo que motoriza la suba del blue no es su valor actual, que puede ser $ 8,75 o $ 10. Sino la expectativa sobre su valor futuro. Se adquiere hoy porque se cree que mañana será más caro y por lo tanto será una inversión rentable.
Dos ingredientes se requieren para impulsar este ascenso del dólar paralelo. Y consciente o no, el Gobierno ha contribuido a ambos: pesos para comprar la divisa y la citada expectativa de que será una inversión redituable.
Sobre el primer factor, basta decir que sólo el año pasado el aumento de la cantidad de dinero (M2) fue del 38%, convalidando con creces la inflación que las consultoras en torno al 26%. Respecto al segundo factor, el Gobierno parece estar desorientado sobre cómo enfrentar al mercado paralelo. Un día afirma que es su incremento es estacional, al día siguiente lo desconoce como mercado (aunque informal) y el tercer día interviene. Una estrategia inconexa y desarticulada que genera crecientes compras de cobertura ante la incertidumbre. No hay señales claras y las pocas disponibles son contradictorias. (...)".
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"(...) Sucedió que, en estos días, los funcionarios del Banco Central y la Comisión Nacional de Valores (CNV) se comunicaron con las mesas de dinero de algunos bancos, agentes de Bolsa y fondos comunes de inversión (FCI) para consultarlos con qué fin habían realizado las operaciones de Cedear, un instrumento que en estos últimos días llegó a concentrar hasta el 60% del volumen negociado en la Bolsa de Comercio, y que en el mercado identifican con las mayores expectativas de devaluación de los inversores.
Los Cedear (o "certificados de depósitos argentinos") son acciones de empresas extranjeras que cotizan en la plaza local, en pesos, pero que evolucionan con los precios en dólares de esas compañías. Los inversores suelen utilizarlos para realizar "arbitrajes" con los que consiguen dolarizarse en el exterior a un precio cercano a los $ 8,50 (es el famoso "contado con liquidación", que también hacen con acciones y bonos). El viernes último, el promedio negociado en éstos se disparó desde los $ 8 millones a los $ 40 millones. Los agentes de Bolsa identificaron inmediatamente el movimiento con el temor de los inversores a una devaluación más pronunciada en los próximos meses. Sobre todo porque empezó a notarse en jornadas en las que hubo mayor apetito por la divisa en todos los segmentos.
La CNV llamó a los banqueros y agentes a última hora del viernes. No para informarles ni anunciarles una nueva medida, sino para hacerles unas pocas preguntas respecto de la operatoria que alcanzaron para que los agentes se sintieran observados. Y para que empezaran a sospechar y comentar entre sí que el final de estos negocios, tal cual está ahora, podría aproximarse. El volumen se mantuvo elevado el lunes siguiente, en los $ 29 millones, y los llamados se repitieron. El martes quedó en un piso firme de $ 21 millones, y los teléfonos volvieron a sonar. Ayer, el volumen fue otra vez de $ 20 millones; es decir, un cuarto de lo operado en el mercado de renta variable.
"El rumor que circuló fuerte fue que no dejarían más operar con Cedear, o que aumentarían el plazo obligatorio de mantenerlos en cartera (hoy es de 72 horas), para evitar que hicieran con ellos el contado con liquidación. Por eso todo el mundo se adelantó, para hacer más rápido el arbitraje, antes de que lo cortaran", comentó el jefe de una mesa de dinero a este diario. (...)".
"(...) Lo cierto es que el precio del dólar en el floreciente mercado negro no registraba saltos semejantes desde principios de noviembre de 2011 cuando, cinco días hábiles después de haberse impuesto cómodamente en las elecciones, el Gobierno generó un férreo sistema de control de operaciones de venta de divisas a minoristas y le confió a la AFIP un derecho de admisión que, de allí en más, manejó de manera poco transparente y discrecional. En ese entonces le tomó 72 horas trepar 10,5 por ciento.
Ni desde que, hacia el final de la primera semana de julio de 2012, el Banco Central (BCRA) se decidió finalmente a sincerar que la AFIP mantenía bloqueadas de hecho todas las ventas a individuos al resolver que las compras para atesoramiento quedaban atemporalmente "suspendidas", con lo que sólo se mantenía activa la ventanilla para comprar a valor oficial en caso de viajes al exterior. Entonces subió en pocos días de $ 5,95 a 6,61 (11%).
Ahora que mediante "devaluaciones fiscales" el Gobierno intenta entorpecer también el acceso a esa ventanilla, la reacción del mercado se repitió. "Es de manual. A más cepo, el dólar que se mantenga accesible será más caro", repiten los habitués del microcentro porteño sin mostrar un ápice de sorpresa por la escalada del billete.
Muchos de ellos se sienten en un verdadero déjà vú. "Es volver a los 80", dicen, algo resignados, pero dejando escapar también cierta cuota de excitación, ya que se remiten a tiempos en que muchos de ellos hicieron muy buenos negocios. (...)".
"(...) Desde hace semanas se habla de que a Marcó del Pont podrían ofrecerle una salida elegante: abandonar el Banco Central para integrar las listas de candidatos del FPV en la Capital Federal. Un dato importante es que el pliego de la titular del BCRA descansa plácidamente en la Comisión de Acuerdos del Senado sin perspectivas de que vaya a ser tratado.
A Marcó del Pont la presionan desde adentro del Banco Central –directores y funcionarios de línea– pero sobre todo desde afuera.
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Guillermo Moreno, el sabihondo de la economía, cree que Marcó del Pont no está a la altura del desafío y prefiere ver ahí a otra persona, tal vez, el diputado Roberto Felleti.
Pero además de los nombres, la discusión que se instaló es qué hacer con el mercado cambiario, más allá del precio.
El desdoblamiento cambiario sobrevuela la discusión. A Marcó del Pont no le gusta. Y dicen que prefiere seguir con el modelo “a la venezolana”.
A Moreno un desdoblamiento cambiario no le desagrada. Tampoco a Axel Kicillof, una figura que fue de mayor a menor en el elenco oficial. Pero que tiene trabajos realizados donde recomienda la utilidad de los tipos de cambio múltiples.
De todas maneras, es evidente que el mercado ya está desdoblado de hecho. A los varios dólares que surgen del distinto nivel de retenciones (no menos de una docena, como informó ayer Clarín) ya están instalados en la cabeza de la gente y de los actores económicos el dólar fuga, el dólar turista, el dólar bolsa y el dólar oficial. Todo el sector exportador, el que genera divisas, se mueve por un dólar inferior al oficial. Levantar ese precio es muy difícil. Una devaluación se puede ir a la inflación. Contener mediante una suba de tasas puede ser interpretado como un ajuste. Es un desfiladero muy estrecho para transitar justo en un año electoral crucial, en el que el kirchnerismo sueña con hacer jugar los votos a favor de una posible re-reelección de Cristina."
"Existen sólo dos maneras de financiar el déficit fiscal: emitir deuda pública o emitir moneda. Ninguna de ellas es gratis en términos macroeconómicos y ambas conllevan sustantivos riesgos. De hecho, la Argentina tuvo sus mayores crisis macroeconómicas tras el retorno de la democracia, primero por abusar en emitir dinero, y luego por abusar en emitir deuda pública.
(...) el raconto histórico permite advertir que la forma de financiar el déficit fiscal terminó marcando la suerte de las últimas décadas. Dependiendo si el Gobierno de turno decidió monetizar el déficit fiscal u ocultarlo bajo una montaña de deuda pública, terminó dedicando buena parte de su gestión buscando artilugios para bajar la inflación, o bajar el riesgo país, atento a su elección de financiamiento.
En este sentido, las actuales restricciones cambiarias y acuerdos de precios como únicas medidas sin un plan que busque reducir el déficit fiscal, terminan siendo sólo parches sobre la coyuntura que buscan dilatar el traslado a precios que conlleva la recurrente monetización del déficit fiscal. No es necesario pecar de monetarista para considerar que crecer al 2% y emitir al 40%, deja amplio margen para presionar los precios al alza.
No es casualidad que cuando Argentina crecía a tasas chinas hace sólo unos años atrás, el sector público mostraba un robusto superávit fiscal que evitaba emitir deuda o moneda.
La recuperación de la cosecha y sus precios, de Brasil, así como los menores pagos de deuda gracias al desendeudamiento, otorgan una oportunidad única este año para bajar el déficit fiscal y su consecuente monetización, lo que permitiría comenzar a moderar la inflación y volver al sendero de crecimiento económico."
"Bajo la lluvia ácida del dólar "blue" y luego del jet lag vaticano, Cristina de Kirchner entrará con frecuencia electoral. Lo hará esta tarde con su primer y ampuloso despliegue de campaña: ampliará los créditos del programa Pro.Cre.Ar y elevará el piso salarial que define qué trabajadores cobran -pero, sobre todo, dejan de cobrar- las asignaciones familiares.
El plan que ideó Axel Kicillof , pero ejecuta Diego Bossio porque se fondea con recursos de la ANSES, es la piedra angular de la jugada porque habilitará otras variables como la ampliación o refacción de viviendas cuando, hasta ahora, sólo autorizaba créditos para la construcción. Esa línea llegó, según el registro de ANSES, a 69 mil beneficiarios.
En su menú Cristina de Kirchner tiene, además, una novedad sobre asignaciones familiares. En septiembre pasado, el monto por hijo se elevó a 340 pesos para los empleados que cobren menos de 5.200 pesos. Ese piso es considerado bajo por el sindicalismo de todo color y pelaje, un reproche que constituye la esencia de sus reclamos junto con el piso del Impuesto a las Ganancias.
Esta tarde, la Presidente anunciará un retoque a esos valores y, posiblemente, al régimen de cálculo en un acto que marca su regreso a la marquesina criolla luego de su gira vaticana y, sobre todo, de la audiencia que para la cosmogonía K certificó la conversión del arzobispo Jorge Mario Bergoglio en el papa Francisco. Aunque el acto estaba programado desde antes del viaje a Europa, el anuncio presidencial -el primer episodio de campaña de 2013- se produce en medio de la corrida del dólar "blue", que, al menos desde lo anímico, amenaza con licuar el efecto positivo del acuerdo de precios.
El tema inflacionario aparece, una y otra vez, en las tensiones domésticas del staff económico K. Guillermo Moreno no pierde oportunidad de reprochárselo a Kicillof. Lo hizo cuando se quejó de que las empresas donde el Estado tiene directores son "formadores de precios", cargos que reportan a Kicillof y, en menor media, a Bossio. El viceministro de Economía se amparó en que sus delegados son minoría en todos los directorios.
"Yo no tengo ningún director, pero todos me responden", alardeó Moreno. (...)".