La economía 2013 no arranca, pese a los falsos profetas como Miguel Bein. Y no arrancará, para confusión del Frente para la Victoria, que debe ir a las urnas. Pero fue interesante una frase que Cavallo le dijo a Roberto García, en La Mirada, por Canal 26: "Cristina ya no puede recuperar la confianza en la economía argentina. La confianza fue destruida por Cristina. Eso es irreversible."
Sin confianza no hay inversiones y la Argentina carece de capitales propios para atender sus necesidades. Ahí anda Miguel Galuccio, el presidente de YPF, desesperado porque no consigue los recursos para ejecutar su plan de inversiones. Miren lo que ocurre en Mendoza y otras 3 provincias argentinas ahora que la brasilera Vale decidió que ejecutará el plan de inversiones en el potasio de Malargüe que iba a dar a trabajo a 4.000 personas en forma directa, y otros 4.000 en forma indirecta. ¿Dónde conseguirán empleo? El Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) acaba de advertir que el empleo público ya se encuentra saturado.
Los Kirchner no pudieron revertir la fuga de capitales, casi ininterrumpida desde 2001, cuyos resultados devastadores impactan en la estructura productiva, comenzando por la infraestructura imprescindible. Para quienes se burlan de Cavallo, él fue co-protagonista del último importante flujo de capitales que conoció la economía argentina, y por eso, más allá de la habitual necedad del ladriprogresismo ignorante, era interesante atender algunos conceptos del polémico ex ministro. Al fin de cuentas, los teléfonos, los puertos, las redes de gas y de energía eléctrica, la petroquímica y hasta la potabilización del agua que todavía está en pie, fue renovada en los años '90 gracias a las inversiones extranjeras que nunca podría obtener un personaje nefasto como Guillermo Moreno. Nada ocurrió después. Desoladora la negativa contribución al respecto del supuestamente exitoso 'modelo'.
De acuerdo a Cavallo, la estanflación que ya está vigente no tiene fecha de vencimiento. "En el pasado, la estanflación que comenzó con el Rodrigazo, en 1975, se extendió hasta el inicio de la Convertibilidad, en 1991", explicó cuando fue preguntado acerca de cuánto tiempo más puede permanecer tan grave situación.
Imposible no recordar, durante la Guerra de Malvinas, en 1982, la respuesta de Egidio Ianella, por entonces presidente del Banco Central, cuando el cronista le preguntó si ese era 'el piso' de la economía argentina: "Cuando estás en el barro no hay piso. Es como en el Río de la Plata, podés seguir hundiéndote por tiempo indefinido".
Cavallo -quien aquel año reemplazaría a Ianella al frente del BCRA y Cristina Fernández de Kirchner acaba de acusarlo de que durante esa breve gestión supuestamente estatizó la deuda externa privada, algo que niega el economista-, explicó que la inflación puede seguir creciendo, y la recesión también.
"De hecho, hay que tomar algunas medidas impopulares y que incrementan la recesión, en el corto plazo, como la actualización de las tarifas", explicó, aunque él duda que Cristina 'sincere' las variables y reestablezca una estructura adecuada de precios relativos.
Cavallo cree que Cristina mantendrá su rumbo presente hasta el final de su gestión, con crueles consecuencias para los argentinos.
Tarjeta roja
Mientras Cavallo le explicaba a García los males presentes y venideros, la agencia de calificación Moody's afirmaba que el reciente ciclo de mejoras de las calificaciones de las deudas soberanas de los países de América Latina "muy probablemente esté llegando a su fin" y prevé que el panorama crediticio, en el mejor de los casos, se mantendrá "estable" en la región este año. Lo mejor quedó atrás, al menos por ahora... y la Argentina perdió la oportunidad. Es cierto que el kirchnerismo cristinista desprecia a las calificadoras pero sin calificación crediticia adecuada, no hay flujo inversor. Jaque mate.
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En su informe sobre perspectivas crediticias para Latinoamérica y el Caribe 2013, titulado "Los fuertes se hacen más fuertes y los débiles más débiles", recordó que en los últimos años se han "observado mejoras sostenidas en las calificaciones crediticias de los gobiernos de la región", pero "Moody's estima que el ritmo al cual pueden aumentar las calificaciones en el medio plazo será manifiestamente menor, particularmente para el grupo de países con calificación Baa", como México, Brasil y Perú.
La calificadora argumenta que el elevado crecimiento económico en la región durante los últimos años "ha permitido soslayar" los diversos retos que afronta, como sus "débiles" marcos institucionales o sus "estrechas" bases tributarias, que "continúan restringiendo la posibilidad" de futuras mejoras en sus notas.
Debería ser la agenda argentina, pero no lo será. El Frente para la Victoria nació y vive confundido. Confunde crecimiento con desarrollo, orden con represión, clientelismo con justicia social...
Moody's destaca que los riesgos externos han disminuido y que buena parte de las naciones de América Latina tienen una mayor capacidad de enfrentar choques externos adversos gracias a un "notable incremento en el nivel de liquidez global". No es el caso argentino.
Moody's asegura que, a causa de que no anticipa una mejora significativa en el entorno económico internacional, el desempeño de la región "estará impulsado en buena medida por la demanda doméstica y por un aumento del comercio interregional". Basta con seguir la relación comercial entre Brasil y la Argentina para comprender que Cristina tiene una brújula rota.
Moody's lo puso en negro sobre blanco, por las dudas: la Argentina y Venezuela son las excepciones, a causa "de sus políticas erráticas e intervencionistas".
"Dentro de un conjunto de naciones con políticas erráticas intervencionistas, como Ecuador, Nicaragua y Venezuela, la Argentina es el único país donde se prevé que la economía crezca 1,1%", expuesta a "algunas formas de intervención del gobierno, tales como los controles de precios y las nacionalizaciones, pueden ser particularmente perjudiciales para la economía, ya que pueden reducir los flujos futuros de inversión".
"Como resultado de estas políticas, en la Argentina y en Venezuela, la Inversión Externa Directa (IED) es inferior al 1% del PBI", afirmó Moody's, coincidiendo con el augurio de Cavallo: "Los inversores no tienen a la Argentina en su agenda. Y Cristina no considerará las experiencias de aquellos a quienes debería observar: Chile, Colombia, Perú, México..."
Moody's: "Las nacionalizaciones se han concentrado en los países con instituciones débiles y calificación de grado especulativo. (...) Además de causar trastornos económicos, las nacionalizaciones también podrían resultar en un aumento de la deuda donde el soberano podría ser forzado a pagar una indemnización. Incluso aunque hay pendientes causas judiciales que buscan una compensación de los gobiernos de Ecuador, Argentina, y Venezuela, estos gobiernos no han sido disuadidos de realizar nacionalizaciones adicionales".
Cavallo: "Desde la presión a Repsol para que los Eskenazi ingresaran al capital de YPF, la Argentina siempre mantuvo un sesgo anti-inversor. ¿A quién se le ocurre que una petrolera convierta en utilidades el dinero que debía aplicar a prospección y exploración, para girarlas al exterior y así pagar la propia compra de la empresa? Con Néstor Kirchner comenzó el fracaso de la política de hidrocarburos".
La venganza
Cristina Fernández sigue ocupándose, cada vez que puede, de criticar a Domingo Cavallo, quien en los años '90 era interlocutor frecuente de Néstor Kirchner, y hasta consejero económico-financiero. Cada uno tiene su versión de esa historia y los motivos del enojo.
Pero Cavallo tiene su venganza asegurada: "La fuga de capitales que provoca Cristina no tendrá final".
Grotescos los esfuerzos ladriprogresistas por conseguir un flujo de inversiones para la Argentina. Buscando respuestas danzan a la Luna, leen la borra del café, consultan el Zodíaco... y es en vano. Ni Hernán Lorenzino ni Axel Kicillof ni Mercedes Marcó del Pont ni Matías Kulfas ni ninguno de los otros perdedores en el mercado de las inversiones globales podrá lograr que los capitales globales lluevan hacia una economía imprevisible, administrada por ignorantes que juegan a ser alquimistas.
Muchos en la sociedad argentina se declaran admiradores de Fidel Castro Ruz y llorosos por Hugo Chávez Frías; el ladriprogresismo cree que ese es el mundo real. Con semejante confusión conceptual, la Argentina seguirá fracasando en la imprescindible rectificación del rumbo equivocado. El gran problema es permanecer aquí contemplando el final previsible.