El Secretario Legal y Técnico tiene la prerrogativa de firmar los decretos presidenciales y para eso solo la consulta a Cristina y a nadie más.
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Por eso su nombre suena nuevamente, ahora ligado a la sucesión de Cristina quien ve día a día que el sueño de la reforma de la Carta Magna se aleja entre la inflación creciente, los conflictos gremiales-sociales, y la falta de candidatos competitivos en los principales distritos electorales del país en cuya suma final necesita un 45% de los votos totales para lograr la mayoría especial que requiere la reforma constitucional.
Jorge Asís en su blog Asis Digital escribió días atrás sobre el supersecretario:
La literatura clásica indica que El Furia (Néstor Kirchner) supo construir admirablemente el poder gracias a la distracción programada de Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas).
Pero en el origen, en Santa Cruz, edificó a través de dos figuras diferenciadas. Contrapuestas. Insustituibles.
Julio De Vido, el peronista cultural, para la epopeya cotidiana de la recaudación, su apasionamiento menos cuestionable.
Y Carlos Zannini, el maoísta decepcionado con veleidades de estratega. Ponía la letra indicada para las positivas arbitrariedades y excesos.
Aparte, El Furia solía entretenerse con la rivalidad que estimulaba. Entre Zannini y De Vido. Una técnica antigua, que los maquiavelos de barrio, como Rolando Tadeo, denominan “conducción radial”.
Ante la tácita aceptación de los experimentados, de la magnitud del peronista Florencio Randazzo, El Ex Killer que se mantuvo con el sellado de los documentos. Randazzo se resignó a reportarse -para protegerse- en Zannini. Como los frepasistas tardíos que supieron reprogramarse. Como Juan Manuel Abal Medina, El Abalito, un secretario con redacción propia que trabaja como Premier. O la estrella en ascenso, precipitadamente impugnada, Axel Kicillof, El Gótico.
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De todos modos, merced a los desastres que generaron en el ámbito vulnerable de la energía, De Vido alcanza a resistir. Y recargarse de relativo oxígeno. Llega, para permanecer, al extremo descarado de reclamar frontalmente la utópica re/reelección de su jefa.
(…)
La consagratoria infiltración de Zannini, y la proclamación del peronismo como mero instrumento, no debiera legitimar las comparaciones tentadoras, pero fáciles. Aluden a épocas distintas.
Por ejemplo comienzan a proliferar los audaces que comparan las funciones actuales que cumple Zannini, con las que cumplía, casi cuarenta años atrás, don José López Rega, El Lopecito.
Primero son incomparables porque Zannini carece, ante todo, de magia.
Pero también sería una osadía imperdonable establecer equiparaciones, acaso indirectas, entre El Furia y Juan Domingo Perón.
Impertinencias del lenguaje. Unificadas por el espectro de la muerte.
Por último, Nuestra César tomaría como una ofensa que se le establezca un paralelo con la señora Isabel Martínez. Ni siquiera la reconoce como antecesora.
Por más que se fuerce la comparación, nadie puede imaginar, a Nuestra César, en el tramo de la peor adversidad.
En la opacidad de la detención de cinco años que padeció Isabel. En la finca El Messidor. Cuando solían abrirle hasta las puertas de la humillación.
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Cuando a mediados de 2011 sonó con fuerza la versión que indicaba que Carlos Zannini sería el compañero de fórmula de Cristina, Urgente24 consultó una fuente que calificó de “peronólogo” y sentenció: "No, no puede ser. ¿Te parece (Carlos) Zannini, quien es más de Santa Cruz que de Córdoba así como ella (Cristina Fernández) es más de Santa Cruz que de Buenos Aires? No habría representación territorial del resto del país. Y se encapsularían en un territorio que ni siquiera pueden administrar bien, ¿o no ven que está ardiendo?".
Así terminó siendo Boudou el vicepresidente con los resultados ya vistos.
El gran problema de Zannini es su bajo conocimiento público, algo en lo que el kirchnerismo deberá trabajar pero que compensa con su diálogo y muñeca política para los “armados”, mientras tanto una breve biografía del hombre considerado como el más fuerte del gobierno:
Carlos Zannini, es cordobés. Nació en Villa Nueva, en 1954.
Su como funcionario público se inicia en 1987 cuando fue Secretario de Gobierno Municipal en Río Gallegos.
Cuando Néstor Kirchner accede a la gobernación en 1991, Zannini recala como Ministro de Gobierno de la provincia.
Cuando Cristina Fernández deja la legislatura provincial y llega al Congreso de la Nación, fue electo legislador y luego jefe del bloque de diputados provinciales en 1995.
En 1999 fue nombrado por el gobernador Néstor Kirchner como presidente de Superior Tribunal de justicia de Santa Cruz.
Desde el 25 de mayo de 2003 es el Secretario Legal y Técnico de la Presidencia de la Nación Argentina. Fue nombrado por Néstor y confirmado luego en 2007 y 2011 por la presidente Cristina Fernández.