Pero hay un dato positivo: “En general, los brotes son a través de casos importados, de cientos de personas provenientes de países vecinos con dengue, que llegan a manzanas donde hay criaderos y son picados por mosquitos. Después del mes de julio, la disminución de movimiento humano por el coronavirus ha impactado positivamente en la circulación de dengue. O sea que, en nuestro país, podemos afirmar que el virus no está presente”, afirmó el doctor en Ciencias Biológicas y responsable del Grupo de Estudio del Mosquito (GEM) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.
Sobre la coexistencia de las dos enfermedades, el término sindemia (formado por la combinación de las palabras sinergia y pandemia), acuñado por la antropóloga Merrill Singer en 1996, se refiere al caso del COVID-19 y el dengue.
El fenómeno implica que dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma de las afecciones que pueden generar en forma paralela.
En cuanto al Dengue, la semana pasada, el Ministerio de Salud de Misiones confirmó los primeros casos en la provincia por lo que se pidió a la población que, además de llevar adelante las medidas de prevención contra el coronavirus, no olviden “mantener la lucha” contra el mosquito transmisor de enfermedades como dengue, zika y chikungunya.
El 16 de enero pasado, una mujer de 35 años con antecedentes de viaje a la provincia de Formosa fue confirmada como el primer caso de dengue del año en la ciudad santafesina de Rosario.
La paciente comenzó con síntomas de fiebre y dolores musculares y articulares el pasado 4 de enero, y actualmente -según se informó desde el municipio- "se encuentra en buen estado y en su domicilio".
En tanto, un equipo de Salud Pública del municipio rosarino realizó en diciembre una medición del nivel de infestación del vector para detectar la presencia del mosquito Aedes aegypti, transmisor de dengue, chikungunya y zika, con resultados negativos.