
Un estudio reciente, publicado en la revista especializada The BMJ, mostró que una dieta rica en pescados grasos ayuda a las personas que -constantemente- padecen migrañas, a reducir el número mensual de las mismas, esto a diferencia de los participantes que llevaban una dieta rica en grasas y aceites vegetales.
Los investigadores lograron ampliar un trabajo anterior acerca del impacto del ácido linoleico -un ácido graso esencial de la serie omega 6, que se obtiene del maíz, la soja y otros aceites, además de los frutos secos y semillas- y el dolor crónico.
El estudio se llevó adelante durante 16 semanas con 182 adultos -que padecían migraña de manera frecuente- quienes fueron asignados al azar a uno de los tres planes de dieta saludable:
Durante el tiempo de intervención, los participantes controlaron el número de días con migrañas, duración, intensidad, frecuencia con la que tomaban analgésicos y cómo los dolores de cabeza afectaban su calidad de vida.
Cuando comenzó el estudio, los individuos tenían una media de más de 16 días de dolor de cabeza por mes.
Sin embargo, tras las 16 semanas de estudio y según el régimen alimenticio que llevaron adelante en ese tiempo, se demostró que: la dieta más baja en aceite vegetal y más alta en pescado graso produjo entre un 30 % y un 40 % de reducción en las horas totales de cefalea por día, también en las horas de dolor de cabeza severo por día y en los días de dolor de cabeza por mes.
Ahora bien, aunque al inicio del estudio los participantes asociaron la migraña con un grave impacto para realizar sus tareas habituales (a pesar de tomar medicamentos) sólo un grupo informó pequeñas mejoras en la calidad de vida, a pesar de la reducción de las cefaleas con la dieta.
En conclusión, los investigadores hallaron que una dieta con menor contenido de ácido linoleico y más ácidos grasos omega-3, es decir, los que se encuentran en pescados y mariscos, podría calmar la inflamación de las vías del dolor.
Luigi Ferrucci, director científico del Instituto Nacional del Envejecimiento (NIA) destacó: “Esta investigación ha encontrado pruebas interesantes de que los cambios en la dieta pueden mejorar un dolor crónico muy debilitante como la migraña, sin los inconvenientes que conllevan los medicamentos que a menudo se recetan”.
Y agregó: “Es una prueba más de que los alimentos que comemos pueden influir en las vías del dolor”.
Para los investigadores, estos hallazgos sirven para validar que los cambios en la dieta con aumento de las grasas omega-3, y limitando las fuentes de ácido linoleico, son mejores y más prometedoras para las personas que padecen migraña.
El estudio fue realizado por investigadores del Instituto Nacional del Envejecimiento (NIA) y del Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo (NIAA) ambos forman parte de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos y de la Universidad de Carolina del Norte (UNC).