“Cuando me enteré de la sorprendente exigencia, eché humo. En medio de un Mundial, los peces gordos de la FIFA quieren que mostremos nuestros genitales. Nos informaron de que los próximos días no nos afeitáramos ‘allí abajo’ y que luego se lo enseñásemos al médico. Nadie lo entiende, pero hacemos lo que nos piden y nos preguntamos qué está pasando”, escribe Fischer.
La prueba médica fue realizado por una fisioterapeuta, mientras el médico se colocaba de espaldas, según explica la exjugadora, que califica la experiencia, de “desagradable” y “humillante”.
El reglamento
Las normas son claras para la verificación de identidad sexual para torneos FIFA: “En las competiciones de la FIFA no se llevarán a cabo exámenes de verificación ni obligatorios ni rutinarios”.
“A cada asociación miembro le corresponde asegurarse, antes del nombramiento de su selección nacional, de la correcta identificación sexual de todos sus jugadores”, agrega la ley del organismo mundial.
El estatuto FIFA remarca que, al verificar la identidad sexual, se debía seguir un proceso. “El médico del equipo suministrará los documentos requeridos para una investigación pormenorizada, como el historial médico, los niveles de hormonas sexuales, diagnosis, tratamiento y resultados actualizados”, especifica el escrito que omite el examen al que fueron sometidas las futbolistas suecas.
El ex médico de la selección femenina sueca, Mats Börjesson, respaldó el accionar del organismo mundial, aseverando que este no obró de “mala fe”.
“La FIFA no hace estas cosas con mala fe. El deporte ha tratado de hacer justicia con las chicas, para que no sea necesario entrenarte toda una vida y entonces te encuentres con algo que es una ventaja absurda”, dijo Börjesson al diario “Aftonbladet”.
Según rumores, las examinaciones de la FIFA tienen sutento en que, Guinea Ecuatorial habría presentado hombres infiltrados en su plantilla.
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