La sospecha por estas horas instalan la idea de que la Casa Rosada intenta presionar al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, para que se termine votando a favor del acuerdo con el FMI en el Congreso; algo que no se puede puede asegurar desde el Frente de Todos.
Es que la posibilidad de abstenerse atraviesa a ambas alianzas electorales. Tanto Elisa Carrió (CC-ARI) como Gerardo Morales (presidente UCR Nacional) presionan al resto de JXC para que se vote a favor.
El presidente Alberto Fernández, desde Barbados, suplicó a su vicepresidenta Cristina Kirchner que no lo deje sin el acuerdo, luego de que Máximo Kirchner y La Cámpora rompieran el Frente de Todos y se llamaran a silencio.
Muy interesante el dato que aporta El Parlamentario en toda esta discusión que ahora parece tener un precio de $15.000.000 en subsidios al transporte:
"Se descuenta que la mayoría de los 118 diputados del Frente de Todos respaldarán el acuerdo, aunque no todos lo hacen conformes, según ya manifestaron varios. Si se entra en el terreno de las especulaciones, Juntos por el Cambio (116 diputados) podría aportar más votos a favor que el propio oficialismo -pues quienes ponen reparos son menos de una decena- en el caso de que el Frente de Todos se fracture a la hora de votar; esto es, con los “rebeldes” votando en contra, absteniéndose, o ausentándose.
E incluso, si se logra el acompañamiento de espacios como el interbloque Provincias Unidas y el interbloque Federal, en la global, la oposición parlamentaria sería más numerosa que las voluntades aportadas desde el propio oficialismo.
Pero para ver esos resultados todavía falta que pase bastante agua debajo del puente. Además, también asoma muy complicado que en Juntos por el Cambio voten todos de la misma manera: si bien hay voces que aseguran que el país necesita del compromiso de la dirigencia, los más duros ya anticipan su intención negativa a votar el acuerdo Pero para ver esos resultados todavía falta que pase bastante agua debajo del puente. Además, también asoma muy complicado que en Juntos por el Cambio voten todos de la misma manera: si bien hay voces que aseguran que el país necesita del compromiso de la dirigencia, los más duros ya anticipan su intención negativa a votar el acuerdo
El escenario atomizado dentro de la principal oposición tendrá un capítulo aparte ya que las discusiones para mantener a la tropa unida tampoco serán fáciles".
"Perro que ladra no muerde", dicen, pero hoy Fernández juega la amenaza de sacar para luego dar. Es suma cero pero así se manejó tanto con los bonistas como con el FMI. Mientras tanto, se pierde tiempo y se gana incertidumbre en los mercados.