Otro golpe al discurso nacional y popular del cristinismo, ya que las escuelas públicas están en retroceso.
En la provincia de Buenos Aires, en la secundaria básica, la repitencia es del 11,4%, existiendo una gran asimetría entre escuelas públicas y privadas.
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En las primeras, el 14,17% de los chicos repite, mientras que en las privadas la repitencia llega sólo al 4,70%, tres veces menos.
El último informe del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (Pisa, por sus siglas en inglés) - un estándar internacional aceptado- indicó que los estudiantes argentinos se encuentran últimos en la lista de buen comportamiento en clase a nivel mundial y tienen serias deficiencias a la hora de comprender lo que leen.
Tras conocerse esos resultados y otros de un informe de la Unesco sobre la situación del sistema educativo argentino, el ministro de Educación salió el 23/08 a intentar rebatir varias cifras apelando a una comparación muy discutible entre los datos del censo 2010 y los del 2001, año de la peor crisis de la historia argentina. Así concluyó que el 90% de los chicos está en el sistema educativo y que aumentaron los egresos, especialmente en el secundario donde la Unesco dice que solo el 50% se gradúa.
Fue toda la reacción del funcionario, tratar de tapar las estadísticas al estilo del Indec con la inflación.
Según la Unesco, la Argentina es uno de los países de la región con más baja tasa de graduación en el secundario.
Ese dato se conoció en julio pasado al mismo tiempo que el ministro de Educación de la Nación defendía que los estudiantes tomen los colegios, calificándolo como "un triunfo de la democracia".
“Es evidente que la crisis educativa se está profundizando, y se hace notar en el nivel medio, con contenidos curriculares que no son los adecuados y una alarmante la flexibilización de las exigencias, que apunta a intentar disfrazar los indicadores de repitencia ”, le dijo a diario Hoy el pedagogo Marcelo Marcellini.
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Y remarcó: “Es necesario, con urgencia, implementar cambios en todo el sistema educativo, ya que las universidades tampoco han logrado adaptarse a esta nueva realidad, y lo peor que se puede hacer es nivelar para abajo. Si se extiende la decisión de no dejar repetir el primer grado a años superiores, nos vamos a encontrar con un título de nivel medio que no servirá para nada”.
La provincia de Buenos Aires muestra uno de los índices de abandono más importante del país (25,22%), superando a Misiones (23,83%), Mendoza (20,85%) y Santa Fe (19,91%). Un dato que también habla de la responsabilidad de la administración bonaerense.
En otras palabras, en territorio bonaerense el 40% de los alumnos del secundario repite o abandona.
La mayoría de aquellos que sí logran obtener el título del secundario se encuentran en la Universidad con que su formación es por demás deficiente.
En la Argentina, existen 1,3 millones de estudiantes universitarios en universidades públicas, mientras que el presupuesto asignado en 2012 ascendió a poco más de $17 mil millones, lo que equivale a una inversión de alrededor $13 mil por alumno.
Lo preocupante es que semejante inversión no tiene ningún correlato en la formación de profesionales dado que, mientras por año ingresan unos 290.137 aspirantes a algunas de las carreras universitarias, apenas egresa el 23% (unos 69.000 por año). La gran mayoría de los profesionales egresados corresponden a carreras humanísticas, que no son estratégicas para el desarrollo del país.
En otras palabras, la deficiente formación del secundario está llevando a miles de jóvenes a sufrir una frustración mayúscula, ya que fracasan en la vida universitaria al abandonar sus estudios o, en su defecto, al convertirse en alumnos crónicos, sin mencionar que serán mucho menos calificados a la hora de buscar puestos de trabajo.