Federico Trucco, CEO de Bioceres, explicó tras darse a conocer el acuerdo que esperan "lograr un salto evolutivo en la relación del consumidor con el campo, dotándola de mayor transparencia y capacidad de respuesta".
Pero esto que se presenta como un salto de calidad para el consumidor y para el ambiente invoca otras miradas no tan "amigables".
Una de ellas es de la reconocida ambientalista, periodista y escritora Soledad Barruti, quien encabezó en su momento la campaña para que no se lleve a cabo el acuerdo porcino entre China y Argentina.
Desde 'Instagram', Barruti calificó al acuerdo entre las empresas como "un nuevo experimento propuesto por una industria que hasta ahora solo nos dio más venenos, más desastres sobre la tierra y más comestibles horrendos".
Y explicó: "Ahora lo hacen metiéndose aún más adentro de este coso icónico -un alfajor que ya tenía bastantes problemas- cambiando la harina por trigo transgenizado para soportar un herbicida más tóxico que el glifosato -el glufosinato de amonio- y ofreciéndolo como una apuesta a la sustentabilidad".
Con duras palabras hacia la agroindustria nacional, la periodista argumenta que "el 60% de las tierras cultivables de Argentina ya están ocupadas de cultivos transgénicos. No solo no solucionaron el hambre ni nos dieron mejores alimentos. Extendieron la pobreza y aumentaron los venenos en solo 20 años un 1.000%".
"Este trigo viene a profundizar todo eso, de la mano de un comestible re simpático como el alfajor y de una marca re aspiracional como Havanna", afirma Barruti.