Pero al día siguiente ya no pudieron ingresar al lugar. "La gente de Ocean Club se comunicó con el padre de Sebastián y le dijo que solamente podía ir él sin invitados porque el día anterior habíamos estado haciendo 'escenas gays' y nos habíamos estado besando, lo cual no fue así. Nos habremos dado un beso, nos habremos dado la mano, pero nunca hubo una escena zarpada ni nos pusimos a chapar. No tenemos necesidad de ponernos a hacer ningún tipo de escena en la vía pública con mi pareja, vivimos juntos hace un año y medio", detalló Gustavo.
Luego, contó que insistieron para entrar pero que la negativa fue reiterada: "Pedimos una explicación y nos dijeron que una señora se había quejado de que el día anterior nos habíamos estado besando y que no podíamos hacer eso porque era un 'lugar de familia'. Nosotros respondimos que estamos casi casados y que también somos familia, que el concepto de familia ya no es más el de mamá y papá solamente. Nos dijeron igualmente que no, que no podíamos entrar".
A pesar de esto, el grupo finalmente pudo ingresar, pero el lunes 6/1 el club decidió echar al padre de Sebastián que es socio. A raíz de esta medida la pareja realizó las denuncias correspondientes: "Lo hablamos con una ONG de Mar del Plata, con el INADI y con gente del área de discriminación del gobierno de Mar del Plata".
Por otro lado, se llevará a cabo una protesta frente al Ocean Club para repudiar el hecho y pedir por "playas libres de discriminación", el 18 de enero frente al predio.
En declaraciones al portal Qué Digital, Gustavo agregó mas detalles sobre los hechos: “Fuimos a pasar la semana de año nuevo a Mar del Plata. Tenemos un amigo que el padre era socio del Ocean Club. El 4 de enero nos invitó a pasar el día al balneario. Fuimos y estuvimos todo el día tranquilos ahí, no pasó nada. Al otro día, cuando quisimos volver, nos avisa el padre de nuestro amigo que no podíamos volver porque una señora se había quejado de que nos habíamos estado besado y habíamos estado haciendo escenas gays en la playa. Pero nada que ver. Vivimos juntos hace un año y medio y no tenemos necesidad de andar haciendo ningún tipo de escándalo en la vía pública. Segundo, ni siquiera recuerdo ni le di trascendencia a si nos habremos dado un beso en algún momento”.
“A raíz de la queja nos intentan impedir el ingreso al otro día. Ahí fue cuando grabamos todo. Nosotros ingresamos igual porque el padre es socio y nadie le va a decir que no puede estar con invitados, porque está incluso en el reglamento del club. Ahí es cuando viene un carpero que trabajaba ahí y nos dice que él se había encargado de la queja de la señora y que ése era un lugar familiar y que no podíamos estar haciendo esas cosas. Le dijimos que nosotros somos una familia también y no nos supo responder ”, continuó su relato.
Según describió Gustavo, se trata de un club “bastante selecto y elitista” con precios muy elevados donde van las familias “más acomodadas” del país. “Nosotros caímos ahí por el padre de nuestro amigo”, explicó.