Por lo pronto en Argentina, donde se están atravesando las primeras semanas de frío tras la finalización del verano, el personal médico pide acelerar la vacunación antigripal. Esto resulta clave, ya que las bajas temperaturas pueden traer aparejados virus respiratorios que sumados al coronavirus, pueden significar un riesgo de vida muy alto para quien lo sufre.
Siguiendo esta línea, días atrás el vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, Roberto Debbag, manifestó: "En estas próximas semanas vienen las afecciones que, en menores de dos años, derivan en bronquiloitis. Y tres o cuatro semanas después empieza a circular la influenza, que se expande por entre cuatro y seis semanas".
"Esto abre dos posibles escenarios: que los virus circulen a la vez, y que eso incremente las posibilidades de complicación de los casos críticos, o que se produzca lo que se llama 'nido epidemiológico', que implica que la presencia de un virus inhiba la propagación de otro, como ocurre entre el dengue y el zika. Pero eso no hay manera de saberlo con anticipación", agregó el doctor.
Más allá del impacto que el frío pueda causar en este sentido, hay quienes aseguran que éste no resulta un factor que llegue para empeorar la situación en cuanto a la propagación se refiere.Uno de ellos es el infectólogo del Hospital Pirovano Ricardo Tejeiro, que en declaraciones para el el diario Clarín afirmó: "El frío por sí mismo no debería empeorar a los pacientes que tengan coronavirus, ni disparar el número de casos. Incluso el virus de la influenza debería transitarse como cada año si se combina con Covid-19, sin que haya mayores complicaciones. Lo que sí ocurre con el frío es que la gente tiende a romper más la distancia que hay que conservar".