Uno de los consejos es enseñar el lavado de manos como un juego, intentar alterar la rutina de los menores lo menos posible, alentar el uso del uniforme en casa para estimular la sensación de responsabilidad ante las tareas que le sean asignadas desde la escuela y crear un plan de actividades en base a sus gustos pero no saturarlos.
Según el portal del Centro Clay para las Mentes Jóvenes Sanas, a un niño en estas circunstancias lo angustian tres preguntas: ¿Estoy a salvo? ¿Están ustedes, las personas que cuidan de mí, a salvo? ¿Cómo esta situación afectará mi vida diaria? La única manera de abordar estas inquietudes es a través de las charlas con los padres. Lo importante es que los padres traten de ser lo más honestos que se pueda, transmitiendo la información con la menor ansiedad posible. Y también, preguntarles a ellos qué saben sobre el coronavirus y validar sus sentimientos y preocupaciones.
Una nota publicada en el diario El País apunta que los trastornos más comunes producidos por el estrés que estamos experimentando, en niños, son: ansiedad, obesidad y somatizaciones. La Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) estima que habrá un incremento promedio cercano al 5% en el peso de los niños y adolescentes tras el periodo de confinamiento.
"No está del todo claro el mecanismo por el que los niños sufren menos el coronavirus que los adultos. Pero los datos muestran que entre ellos la mortalidad es casi nula, hay muchos menos casos y, cuando se dan son, por lo general, mucho más leves. Pero la pandemia les va a pasar factura a ellos también. Ni siquiera tienen la excusa de ir a hacer la compra para salir a la calle y que les dé el aire. Encerrados en casa durante más de un mes, y lo que queda, el confinamiento está ya trayendo de la mano problemas de ansiedad, de obesidad y educativos para los más pequeños", escribieron Beatriz Lucas y Pablo Linde en El País.
"Los niños que ahora están asustados e inhibidos en unos meses manifestarán los traumas y los verdaderos problemas que en su salud mental está generando esta situación”, dijo el psiquiatra Diego Figuera Álvarez, del hospital Clínico San Carlos, a ese diario.
"Toda la evidencia siguere que los niños -y los niños pobres especiamente- soportarán una carga tremenda durante la pandemia del coronavirus y sus consecuencias económicas", explica Vann R. Newkirk II en el semanario The Atlantic. "Pero esa evidencia no entra en la conversación nacional dominada por tasas de mortandad y estrategias para trabajar desde casa." "Mientras que la mayoría de los adultos todavía tienen trabajo y otras rutinas que continuar, la escuela es la primera fuente de estructura y socialización para los niños."
"Los desastres duran un largo tiempo en la vida de los niños", dijo Alice Fothergill, autora del libro "Niños de Katrina", a The Atlantic. Fothergill plantea que la dinámica de los niños en esta pandemia seguirá los patrones observados tras el huracán de Katrina: los más chicos experimentan la atmósfera general de ansiedad y pánico tanto como los mayores, solo que son mejores escondiéndolo.