Según los fundamentos publicados por la Anmat, las investigaciones empezaron a partir de una consulta recibida por parte de una farmacéutica del Hospital Raúl Larcade, de San Miguel, respecto de la “legitimidad de barbijos adquiridos por la institución, marca HLB PHARMA, cuyo rótulo detallaba la codificación de lote y vencimiento en manuscrito”.
Para identificar los barbijos falsos que prohibió la Anmat, solo hay 2 señales: son blancos y no presentan el sello de HLB Pharma en el primer pliego superior frontal. Es la marca, lo que finalmente hace al barbijo que sea original.
El organismo también explicó en su disposición que se le pidió información a la empresa en cuestión para determinar si los barbijos se correspondían con un producto elaborado por la compañía. Pero desde la empresa respondieron que no, aunque aclararon que poseían “la misma forma de codificado y es muy similar a uno que fue elaborado” en su planta de producción.
“En consecuencia, desde el punto de vista sanitario, se trata de un producto falsificado, y que se desconoce su efectivo origen y composición, no pudiendo garantizarse su calidad, seguridad y eficacia, situación que resulta en un riesgo para la salud de la población”, concluyó la Anmat.