Luego llegó Dalma Nerea (34). Ella es la mayor de las dos hijas que el ídolo tuvo con la que fue su mujer, Claudia Villafañe, desde 1984 hasta su divorcio en 2003.
Tres años después nació, Gianinna Dinorah (31), también hija de Villafañe. La joven es una apasionada de la moda la diseñadora estuvo casada de 2008 a 2012 con el también futbolista Kum Agüero, con el que tuvo a su hijo Benjamín. Su hija Dalma le dio otra nieta, la pequeña Roma, por la que Diego sentía devoción.
Aunque no fue reconocida por su padre hasta 2014 en 1995 nació Jana, fruto de la breve historia de amor con Valeria Sabalain. Cuando Jana cumplió la mayoría de edad decidió buscar a su padre. Lo encontró en un gimnasio de Palermo y desde ese momento, Maradona no quiso separase más de ella.
La joven es modelo aunque la relación con su padre nunca fue del todo cercana y le conoció ya siendo una adolescente, siempre lo defendió públicamente. “Sé que hay muchas actitudes reprochables y que tuvo errores, incluso conmigo, pero estos últimos años estuvo remendándolos”, decía en The Sun.
Con sus dos hermanas, Dalma y Gianinna, nunca se llevó bien y tras la pelea en 2019 con Maradona por culpa de la novia de éste, Rocío Oliva, Jana se convirtió en la gran aliada del campeón del mundo.
Todo sucedía hace justo un año cuando Gianinna aseguró que su padre se estaba muriendo. “No se está muriendo porque su cuerpo lo decide, sí lo están matando por dentro sin que él se pueda dar cuenta. No creo en el parámetro de lo normal pero eso está muy alejado de la realidad que él se merece. Recen, por favor”, explicó.
Un año antes de que Maradona reconociera a Jana como su hija, nacía Diego Fernando. El niño vino al mundo durante la relación de más de diez años que el jugador estuvo con Verónica Ojeda. Maradona abandonó a la madre del pequeño cuando estaba embarazada, para poco después oficializar su noviazgo con Rocío Oliva.
Su historia estuvo llena de idas y vueltas durante varios años. Aunque pasaron un tiempo alejados, hace algo más de un año recuperaron el contacto y era habitual ver a Diego Armando jugando con su hijo a la Play o al fútbol en su casa bonaerense.
También hay varios jóvenes a los que Maradona nunca reconoció como sus hijos, pese a que sus más cercanos siempre dijeron que él no pondría jamás problemas en hacerlo.
Se trata de Santiago Lara, nacido en 2001. Es hijo de Natalia Garat, una bella modelo que conoció al futbolista cuando ella apenas tenía 19 años. La joven fallecía con solo 23 años y antes de morir confesaba a su entonces marido, Marcelo Fabián Lara, quién era el verdadero padre del pequeño Santiago que creció pensando que él era su progenitor.
El año pasado, el abogado de Maradona, Marcelo Morla, revelaba que el astro argentino estaba dispuesto a reconocer a tres hijos que había tenido en Cuba.
Se trataba de dos gemelas, Joana y Lu, cuya madre es Adonay Fruto, con la que Diego Armando tuvo una relación durante su estancia en Cuba de 2000 a 2005 para tratar de curarse de sus reconocidas adicciones.
Además, el letrado dio el nombre de otro joven, Javielito, de 18 años y residente en Varadero, aunque no quiso revelar la identidad de la madre, y dejó caer la existencia de uno más del que no se dieron más detalles. Según Morla, el futbolista les pasó una pensión durante un tiempo pero únicamente los vio en contadas ocasiones a lo largo de los años.
Además, también en 2019 salía a la luz el nombre de Magalí, otra supuesta hija de Diego. La joven, que fue adoptada de bebé, se reencontró con su madre biológica pocos meses antes y, según contó en la televisión italiana, la mujer le confesó que en 1995 había mantenido un affaire con Maradona del que había nacido Magalí.
Aunque inició los trámites legales para que el argentino se sometiera a una prueba de ADN, se desconoce si lo llegó a hacer en este último tiempo antes de su muerte.