"Quienes cuentan con mayores recursos tienen la posibilidad de contratar a alguien para las tareas domésticas y de cuidado, suele ser otra mujer que en general está empleada de forma precarizada". En el video, se sostiene que el 72% del empleo doméstico es informal.
Por este motivo, muchas mujeres pierden la posibilidad de "desarrollarse profesionalmente". Sin dudas, se trata de un tema complejo, ya que alguien debe dedicarse a las tareas domésticas y de cuidado de niños y ancianos, se trata de un trabajo fundamental para el funcionamiento de la sociedad. Pero a simple viste no parece ser una actividad que genere dinero, por lo que la cuestión es difícil de resolver.
En el video difundido por referentes feministas, se propone "reorganizar" esta red: políticas públicas que garanticen sistemas de cuidados gratuitos, jardines maternospaternales en los lugares de trabajo, extensión e igualación de licencias de maternidad y paternidad.
Además, se habla de la necesidad de redistribuir las tareas domésticas y de cuidado entre los que viven en el lugar (por lo general, son las mujeres las que se ocupan de las mismas, aunque tengan un trabajo). "No son tareas de mujeres ni muestras de amor. Eso que llaman amor es trabajo no pago".
Mercedes D’Alessandro, quien estuvo a cargo del contenido del video, escribió en su libro «Economía feminista. Cómo construir una sociedad igualitaria (sin perder el glamour)» que el trabajo doméstico a veces ni siquiera es considerado trabajo, pero que tiene un "valor económico", que aparece cuando estas tareas son tercerizadas.
"Al tiempo consumido en esas tareas se le puede poner un precio, y que el liberarse de ellas implica también la posibilidad de disponer de esas horas para trabajar fuera de casa o disfrutar del ocio", dice la autora. Por ese motivo, la asimetría en el trabajo doméstico es una de las fuentes de desigualdad entre hombres y mujeres. No es algo que sucede en Argentina, sino en todo el mundo.
Sin embargo, esta brecha se viene achicando en los últimos años: "Los hombres de hoy son mucho más comprometidos con las tareas del hogar; cocinan, cambian pañales, limpian, y hacen cosas que en generaciones anteriores incluso eran impensables como poner o sacar la mesa", dice la autora. Los países más igualitarios en esta cuestión son los nórdicos (Noruega, Suecia, Dinamarca, Islandia y Finlandia).
Un capítulo aparte es la cuestión de la jubilación para las amas de casa, que fue noticia hace menos de un mes en Argentina. Gracias a una ley aprobada durante el gobierno de Néstor Kirchner, se lanzó un programa para que las mujeres de entre 60 y 65 años puedan completar, con el pago de hasta 60 cuotas, los aportes mínimos necesarios para jubilarse. A esta moratoria se la conoció como "jubilación de amas de casa". El programa comenzó a aplicarse en 2006 y vencía el 23/7 de este 2019, pero el actual gobierno decidió prolongarla por tres años.