Los profesionales observaron que los pacientes con Covid-19 deficientes en vitamina D tuvieron una mayor prevalencia de hipertensión y enfermedades cardiovasculares, así como una estancia hospitalaria más prolongada que aquellos con niveles óptimos.
Los autores no hallaron relaciones entre la deficiencia de vitamina D y la gravedad de la enfermedad Covid-19, incluida la mortalidad. Aunque –indica el informe- se deben realizar más estudios, que incluyan una muestra de mayor tamaño, para determinar su impacto.
“Un enfoque es identificar y tratar la deficiencia de vitamina D, especialmente en personas de alto riesgo, como los adultos mayores, los pacientes con comorbilidades, y los residentes de hogares de ancianos”, dijo el coautor del estudio, José Hernández, de la Universidad de Cantabria (España).
“El tratamiento con vitamina D debe recomendarse en pacientes con Covid-19 con bajos niveles de vitamina D circulando en la sangre, ya que este enfoque podría tener efectos beneficiosos en el sistema inmunológico y musculoesquelético”, siguió Hernández.
“El efecto protector puede estar relacionado con suprimir la respuesta inflamatoria y también con reducir la gravedad o riesgo de tener un síndrome de dificultad respiratorio agudo”, explicó al diario Clarín, Virginia Busnelli, médica especialista en nutrición y directora del Centro de Endocrinología y Nutrición CRENYF.
“También existe evidencia de un metaanálisis de que le ingesta oral regular de la vitamina D2 D3 es segura y que puede proteger contra la infección aguda del tracto respiratorio, especialmente en sujetos que pueden llegar a tener deficiencia de vitamina D”, agrega la especialista.
La fuente natural en el ser humano es la exposición a la radiación ultravioleta del sol. Por eso, Busnelli recomienda que todas las personas tengan exposición a la luz solar, que hagan alguna actividad al aire libre. “Es lo que permite la interacción entre la radiación ultravioleta y 7-dehidrocolesterol en la piel, promoviendo la síntesis de vitamina D”, señala la especialista.