Por eso se acordó ayer y se terminó de pulir hoy, una estrategia para evitar los contagios en las líneas de ferrocarriles y colectivos. Según lo que se había adelantado en la reunión de anoche entre Kicillof, Larreta y Alberto, se trata de un esquema de turnos y un mayor ordenamiento de los pasajeros. Se estableció que trenes y colectivos seguirán trasladando únicamente trabajadores de actividades esenciales y que entonces las empresas habilitadas (si es que no hay marcha atrás) pero excluidas de ese grupo deberán hacerse cargo de manera particular del transporte de sus empleados.
El otro punto importante que se tocó fue la necesidad de endurecer los controles en los accesos a la capital: según trascendió, se llevarían adelante con el mismo rigor y fuerza que en los primeros días de la cuarentena. Esto incluye a los usuarios de trenes, colectivos, automóviles y los que cruzan los distritos caminando o en bicicleta.
La situación en las villas de emergencia, que constituyen los focos de contagio más grandes en AMBA, también fue uno de los grandes temas y con respecto a ello se acordó aumentar los testeos.
Lo que es certeza, asimismo, es que no habrá nuevas flexibilizaciones en AMBA. De hecho, se discute por estas horas si la Ciudad deberá volver a la fase 2 tras dispararse la curva de contagios y así restringir nuevamente los comercios habilitados el 10/5. Los trascendidos indican que pese a las presiones, por estas horas Larreta se opone a la idea.
Mañana se terminará de definir el esquema de la próxima etapa de la cuarentena con una reunión entre Alberto Fernández y su comité de expertos y el sábado 23 el Jefe de Estado anunciará la prórroga del confinamiento social, preventivo y obligatorio, con sus distintos matices según territorio.