En la misma publicación, el medallista olímpico Carlos Oquendo agregó: "Les da miedo que saquemos las bicicletas porque creen que las vamos a vender en 8.000 dólares".
El equipo colombiano se tomó el percance con humor y se dedicó a hacer unos breves estiramientos en pleno aeropuerto para aprovechar el tiempo. "Ya sacamos camilla por si nos hacen dormir aquí para hacer la recuperación. Mientras tanto, estiramos".
Pero lo cierto es que este episodio se suma a otro que ocurrió el pasado lunes, cuando la delegación de Pakistán del Fútbol Sala que venía a competir en el Mundial Misiones 2019 fue deportada en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza por cuestiones de "Seguridad Nacional".
Según lo declarado por un representante de la Federación de Fútbol Sala del país asiático la decisión obedece "a un error de la Embajada de la Argentina, que no había subido el detalle de los visados de nuestro lado del sistema", aclaró Malik Adnan, Secretario de la Federación.
"Estamos esperando a la delegación en Lahore porque el equipo ha sido deportado. El Embajador ha aceptado el error y ha sido convocado para mañana por el Foreign Office. Pero eso no nos ayudará porque ya nos hemos perdido la Copa del Mundo", agregó Malik.
El representativo paquistaní tenía previsto debutar el lunes ante Brasil, en la localidad misionera de Montecarlo. La Confederación Argentina de Fútbol Sala (CAFS) informó que no habráía reemplazante para el equipo paquistaní "porque el hecho sucedió a menos de 48 horas del comienzo del Mundial".