200.000 pasajeros sufren la pulseada política de los sindicalistas de izquierda clasista contra el gobierno de Mauricio Macri por la extensión de la línea B.
O el Gobierno de la Ciudad planifica un metrobus en ese recorrido, para que la Línea B tenga competencia, o busca sanciones ejemplares para esa gente que, además, no quiere trabajar más de 4 horas 25 minutos: con la ampliación de la red (un hecho positivo, que integra a nuevos pasajeros al recorrido) tendrían que trabjar 5 horas y 10 minutos.
La semana pasada, Metrovías denunció que fue víctima de un sabotaje en el sistema eléctrico en la estación Rosas luego de que descarrilara un tren en las cocheras de la estación terminal.
"Es una decisión de los trabajadores. Se interrumpió por desperfectos técnicos, trajo consecuencias para todos y nosotros no queremos que se nos siga usando como chivo expiatorio. Pedimos que se solucionen los problemas técnicos y que se deje de culpar a los trabajadores", señaló al canal TN el mencionado Dellecarbonara.
El sindicalista agregó: "No podemos seguir trabajando así. Nosotros no estabamos paralizando el servicio", explicó sobre los desperfectos técnicos que ocasionaron las demoras que finalmente llevaron a los disturbios con los pasajeros.
El jueves 22/08, pasadas las 19:00, en hora pico del subte, según relataron diversos pasajeros en las redes sociales, comenzaron los cruces luego de que las formaciones se demoraran hasta 10 minutos en cada estación. Los pasajeros se enojaron y bajaron del tren, golpearon algunas boleterías y rompieron vidrios por lo que se formó un cordón policial.
El viernes 23/08 todo se complica aunque Metrovías acaba de comunicar que la Línea B está en condiciones de hacer su recorrido... si su personal desea trabajar.