Olivera y De Marchi habían sido condenados hace apenas tres semanas, en un juicio que se desarrolló en el Rectorado de la Universidad Nacional de San Juan. Olivera, que era jefe de inteligencia y, pese a que en ese momento era teniente, integraba la plana mayor del RIM 22, estuvo involucrado en el secuestro y desaparición de la modelo franco-argentina Marie Anne Erize Tiseau, ocurrida en octubre de 1976.
El pasado 4 de julio recibió cadena perpetua al ser considerado coautor responsable de violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad, imposición de tormentos agravado por su estado de cargo público y asociación ilícita, entre otros cargos.
De Marchi fue condenado a 25 años de prisión también por violación de domicilio, privación ilegitima de libertad, privación de libertad abusiva e imposición de tormentos, entre otros.
El suceso de ayer provocó que ya se ordenara el pedido de captura nacional para ambos represores y se notificara a la oficina de Migraciones para evitar que abandonen el país. Además de la investigación puertas adentro del Servicio Penitenciario Federal por posible complicidad de agentes, se sospecha además de un familiar de uno de los represores, que se desempeña en el área de psiquiatría del Hospital Militar.
Margarita Camus, víctima de la dictadura militar en San Juan y actual jueza de Ejecución Penal de San Juan, se mostró primero sorprendida y después dolida por la noticia sobre la fuga de los represores. Camus dijo que es un "horror" lo que ha ocurrido y afirmó: "Esto demuestra el grado de corrupción que hay en el Servicio Penitenciario Federal".
Según informó esta mañana la agencia 'Télam', el director nacional del Servicio Penitenciario Federal ya ordenó el pase a disponibilidad de oficiales y agentes penitenciarios responsables de la división traslados y seguridad.
También ordenó un sumario administrativo a efectos de suspender al personal penitenciario involucrado en el incidente y solicitará a la justicia penal una investigación integral, desde el momento mismo en que se decidió el traslado en San Juan hasta el alojamiento y permanencia en el Hospital Militar porteño.