En la calle sobreviven familias enteras, como la de Edgardo, que duerme con su esposa y su hijo de dos años en la puerta de un edificio en Balvanera. También hombres solos como Carlos, que vive en la Terminal de Constitución, pero va todos los días a leer a la Biblioteca del Congreso, “para mantener ocupada la cabeza”. En los últimos años, sin embargo, el mayor crecimiento se dio en los jóvenes.
“Desde 2010, cada vez hay más gente de entre 18 y 24 años, y no solamente en Buenos Aires, sino en todas las ciudades importantes del país. Casi siempre la causa es la misma: el paco”, explica Manuel Lozano, vicepresidente de la Fundación Sí. María Luisa Arredondo, que reparte comida todos los jueves en la Plaza Congreso, con el grupo Amigos de la Calle de la Parroquia San Egidio es más cruda: “No duran mucho, porque la droga los mata enseguida, pero viene gente nueva a un ritmo mucho mayor”.
La situación económica del país también contribuye con el problema. “Aunque no haya índices para saber exactamente los porcentajes, es claro que la pobreza y la indigencia son importantes. Se ve también mucha gente del Conurbano, porque aun en la calle, la Ciudad ofrece mayor protección, seguridad y acceso a los alimentos”, señala Javier Meritano, vicepresidente de MDM, según 'Perfil'.
Pero tener empleo tampoco es garantía de conseguir una vivienda. A pesar de que la construcción fue récord en la última década, la ONG calcula que hay 16.353 personas con problemas habitacionales (incluyendo a quienes duermen en paradores, viven en inquilinatos o fueron desalojados recientemente). Si bien en los últimos años la cantidad de plazas en los paradores de la Ciudad pasó de 1.297, en 2009, a 1.853, sólo se pueden utilizar durante la noche. Por la mañana, la calle espera de nuevo.
“El problema tiene múltiples causas. La pobreza, la pérdida del empleo, pero también las situaciones violentas en la familia o patologías psiquiátricas. Por eso, aunque mejoramos la infraestructura, y hoy hay más personas que aceptan dormir en paradores, todavía muchos no quieren”, indica la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley.
El factor determinante es la falta de contención, familiar, social y gubernamental. “Sobre todo en los más jóvenes suele haber una situación, frecuentemente de violencia, que hace que se rompan los vínculos”, indica Lozano. “Solamente 5% de quienes viven en la calle vienen de otros países, y muchos a veces, no tienen familia que los ayude. Eso es porque las colectividades armaron redes de contención que funcionan muy bien, algo que los argentinos no tienen”, agrega Meritano.