El bochorno aumentó. Pero la Presidente de la Nación estaba empeñado en lograr que su palabra tuviera la fuerza de los hechos. No importa el costo, una arrogancia que merecería mejor propósito.
La Casa de Moneda frenó su producción hasta que se mejoraran las medidas de seguridad, a la vez que se debate si no convendría que Eva Duarte de Perón habitara en otro billete, por ejemplo de $200 o de $ 500, sin obstaculizar el de $ 100, realizado en los años '90, cuando nació la convertibilidad y que nunca registró problemas. Mal que les pese a los ladriprogresistas... no saben ni hacer billetes, y en los '90 sí sabían.
Los que conocen advirtieron que los billetes con el rostro de la actriz devenida en política, podrían falsificarse con relativa facilidad. Otra vez a trabajar en la plantilla... para mejorar el hilo de seguridad plateado de cinco milímetros que cruza el billete en forma vertical.
Ahora que se intenta recuperar el tiempo perdido, los problemas siguen sin resolverse. Por ejemplo, las máquinas tragamonedas del Hipódromo de Buenos Aires, que explota Casino Club, no los aceptan. Es lógico: las máquinas se encuentra programadas para atender billetes con determinadas normas de seguridad, y en el caso del papel moneda Duarte de Perón ya no se sabe cuál es verdadero y cuál es falso.
Lo interesante es que se trata de una empresa emblemática de estos tiempos la de Palermo...