El especialista en seguridad Luis Vicat, agregó: “Hay bandas altamente organizadas, que se dedican exclusivamente a robar ruedas, utilizando camionetas utilitarias con puertas en un costado, y abordan los autos cuando sus propietarios no están en el lugar, manipulando destornilladores hidráulicos que permiten retirar dos ruedas en 40 segundos, así que la rapidez del hecho les otorga absoluta impunidad”. Asimismo, comentó que “en el mercado negro, las gomas se venden a un 25% del valor real en los locales”.
“Hay que repetirlo las veces que haga falta. Somos una sociedad absolutamente hipócrita, que reclama mayor seguridad, pero al mismo tiempo no tiene escrúpulos al comprar autopartes de dudoso origen o con la plena conciencia de que fueron robadas. El ciudadano que compra ilegal tiene claro que probablemente la rueda u otra autoparte que pagó a menor precio provenga de un hecho de extrema violencia, que le puede pasar a él mismo en algún momento. Tenemos que reflexionar, porque sufrimos la inseguridad, pero también la generamos y alimentamos con estas actitudes incoherentes”, señaló Pons.
Coincidiendo con ese dato, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) afirma que relevó 160 localidades argentinas, en las que constató que 79 tienen mercados clandestinos que en octubre pasado llegaron a facturar $ 1.219 millones en 39.121 puestos ilegales "operando tanto en Saladitas como en la modalidad ‘manteros’ o ‘mesiteros’ en la vía pública. Esto significa que, en promedio, en las ciudades con Saladitas hay 1 puesto de venta ilegal cada 445 habitantes”.
Lomas de Zamora y Ciudad de Buenos Aires son los distritos más golpeados por la informalidad en la Argentina. “Reúnen entre las dos 20.312 vendedores ilegales, el 51,8% de los puestos ilegales detectados en las 79 ciudades con saladitas relevadas”, de acuerdo a Vicente Lourenzo, vocero de CAME.
"Venden pirotecnia ilegal, entre la capital y GBA habrá unas 100 Saladitas en funcionamiento, polvorines en potencia. Y este año se agregó el negocio de las autopartes. En ferias de La Matanza, Lomas de Zamora y en Parque Centenario y en Parque Chacabuco, en la capital federal, ya se venden repuestas que no se puede acreditar su origen: no figuran en el Registro Nacional de Autopartes por lo que pueden haber sido obtenidas en algún robo. Por ejemplo, faros de autos importados y llantas de aleación de aluminio se ofrecen a $ 1.000, cuando valen $ 6.000”,
dijo Javier Miglino, titular de la organización no gubernamental Defendamos Buenos Aires.
"En octubre hubo una tendencia alcista. La capital federal tenía en 2010 unas 22 saladitas y el mes pasado contabilizamos 95. Son ferias que están enquistadas en distintos barrios y que van ampliando la gama de productos”, explicó Lourenzo.
Lourenzo dijo que las ferias ubicas “en la avenida Pueyrredón, en Once; y Avellaneda, en Floresta, son las de mayor facturación y cantidad de puestos. El fin de semana previo al Día de la Madre habían ocupado un carril de Avellaneda. Y, además, ocupan las veredas de las calles transversales de esa avenida. El 70% de los que comercian es indumentaria pero hay de todo”.
Javier Miglino, titular de la organización no gubernamental Defendamos Buenos Aires, la instalación de Saladitas en la Ciudad “es imparable. Se estima que hay unas 80”. En el Gran Buenos Aires, las mayores expansiones ocurre en La Matanza -San Justo e Isidro Casanova-, Morón y Lomas de Zamora.
“No se entiende cómo las autoridades no las clausuran: han aparecido zapatillas de marcas líderes que se pudieron verificar con el seguimiento del código de barras que habían sido robadas”, agregó Miglino.
“Hasta se venden zapatos y zapatillas truchos que pueden ocasionar daños en la salud, como deformaciones en los pies de los chicos”, también dijo Miglino.
“Evidentemente en estos negocios actúan mafias que instalan los puestos, contratan gente y consiguen la mercadería. Pero, además, cuentan con el amparo de algunos funcionarios porque terminan siendo cajas políticas”, concluyó Miglino.