En este escenario, la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) presentó una queja en el ministerio de Trabajo debido al impacto que la huelga tuvo en las fábricas más importantes del país como son Kraft, Molinos, Pepsico, Bonafide, Stani, Fargo, Arcor , Frigor, Cadbury, Alimentos Modernos y Unilever.
En tanto, las negociaciones pasaron a un cuarto intermedio hasta hoy, cuando las partes volverán a reunirse. "Nosotros seguimos planteando un salario que ronde los $5.000 mensuales, y hoy partimos de $3.900", señaló Daer.
Esa cifra representa un incremento de 24%, mientras que los empresarios ofrecen una suba dividida en tres tramos: 14% ahora, 4% en noviembre y 4% en febrero.
Sin embargo, las comisiones internas opositoras, que tienen peso en las fábricas de Kraft y Pepsico y obtuvieron un 40% de los votos en las recientes elecciones de la seccional Buenos Aires, consideran que el reclamo del gremio es insuficiente y reclaman un aumento de 40%.
"Las empresas están pagando sueldos miserables porque en muchas fábricas se paga el básico de $3.800 que con los descuentos llega a $3.100 con lo que ningún trabajador puede llegar a fin de mes, mientras las patronales ganaron millones y aumentaron los precios más de un 30% en el último año. Por eso Daer no puede firmar nada que no sea aprobado por los trabajadores", señaló en un comunicado la oposición.
En Kraft y Pepsico, los trabajadores resolvieron en asamblea continuar los paros este lunes y martes, que ya habían realizado el sábado y domingo. En los días previos, las internas "antiburocráticas" llevaron adelante otras medidas.
El viernes los obreros de Pepsico hicieron un corte de calles con los de Bonafide durante la mañana. Y el jueves los de Kraft y de Stani habían cortado la Panamericana y luego la calle Henry Ford desde las 12 hasta las 14, en General Pacheco.