"No es un hombre, es una bestia. Ellos convivieron 22 años y siempre le pegó. Ella volvía siempre, porque él la amenazaba", relató esta mañana Rosa, la hermana de la víctima.
La brutal golpiza -que recién se conoció ahora, tras la muerte de la mujer- se produjo la semana pasada, en el interior de una vivienda que la pareja compartía junto a sus hijos en la localidad de Ciudad Evita, en el oeste del Gran Buenos Aires.
Según el relato de la hermana y de la prima de la mujer, debido a los fuertes golpes sufridos, y en especial a las patadas, marta sufrió un grave daño en el bazo, lo que hizo que días después de la paliza -el viernes pasado- se descompusiera y fuera a hacerse atender al hospital.
Desde ese momento permaneció internada y la intervinieron quirúrgicamente, aunque finalmente falleció el miércoles último como consecuencia de las heridas internas que presentaba.
La hermana de la mujer asesinada, al recordar el episodio, contó: "A los chicos les dijo que esta era la última paliza que le daba a la madre. Y fue cierto, porque la mató. El siempre amenazaba a los hijos para que no lo denunciaran. A la hija de 18 años le dijo que le iba a romper el cuello si hablaba".
Además, en declaraciones al diario Crónica, la mujer señaló: "Mientras le estaba pegando a mi hermana, el nene de 11 años le pidió que parara de golpearla, y entonces él le pegó, le puso un revólver calibre 38 en la cabeza y lo amenazó con volarle los sesos".
Esta mañana, mientras velaban los restos de Marta en una casa de la calle Eizaguirre al 2400, de la localidad de San Justo, una prima de la víctima sostuvo en referencia al marido de la víctima: "Está prófugo y no lo encuentran. Tiene por costumbre amenazar a todos, pero ya no le tenemos miedo".
Los familiares denunciaron que el hombre -conocido como "Gatillo" Aguirre- pasó durante la madrugada a bordo de un auto y a baja velocidad por la puerta de la casa velatoria y en un momento se estacionó en la esquina, a pesar de encontrarse en calidad de prófugo.
Según informaron sus familiares, en otra oportunidad la había quemado, luego disparado. Hasta que finalmente la feroz golpiza terminó de matarla. Se trata de un caso más de femicidio. Es necesario y urgente una política del gobierno dedicada a la violencia de género que cada vez se cobra más vidas. Mientras, la Presidente Cristina Fernández descansa en su mansión en Río Gallegos.