"No nos acostumbremos a la mano fácil que sacude y dice 'gracias, a mí no me tocó'. Somos hermanos en el dolor y como hermanos miramos el cielo y nos preguntamos por qué", agregó.
Bergoglio subrayó que "a 30 días de esta tragedia nos preguntamos por qué tantas vidas sesgadas, 52 (sic) vidas sesgadas y una que no había nacido".
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Familiares de los muertos en el accidente ocuparon los primeros asientos del templo porteño exhibiendo pancartas con imágenes de los fallecidos y un único reclamo: "Justicia".
Algunos acercaron y pegaron esos carteles en la mesa del altar.
Ayer, el obispo Fernando Bargalló presidió otra misa en la catedral de Moreno para rezar por todas las víctimas, fallecidas y herida, y acompañar "solidaria y fraternalmente" a los familiares.
El prelado recordó que muchas de los fallecidos vivían en el territorio de esta jurisdicción eclesiástica y tomaron el tren, que luego chocó contra el paragolpe de la terminal porteña, en las estaciones de Moreno, Merlo y San Antonio de Padua.
Bargalló pidió a Dios que otorgue "fortaleza y esperanza para todos ellos ante este profundo dolor que nos aflige a todos como ciudadanos y como miembros de nuestra comunidad eclesial".
En tanto, la curia porteña informó que desde la tragedia se presta acompañamiento espiritual a quienes resultaron heridos y a los familiares de las víctimas mortales.
Precisó en este sentido que de lunes a viernes a las 8.33 se reza el rosario frente a la imagen de la Virgen de Luján emplazada en el hall central de la terminal de Once, del ferrocarril Sarmiento administrado por la empresa TBA.
Este acompañamiento espiritual está a cargo de las parroquias Tránsito de la Virgen, Madre del Redentor y Nuestra Señora de Balvanera, próximas al lugar de la tragedia.