De todas formas, hay sospechas de que algunos senadores peronistas, siguiendo instrucciones de sus respectivos gobernadores, presten acuerdo para la asunción de Lijo en la Corte, así como lo hicieron con su dictamen.
Para el pliego de García-Mansilla, los senadores peronistas también firmaron un dictamen favorable, aunque se manifestaron en contra del catedrático desde el principio, pero en el mismo se aclara que “es meramente una cuestión formal, que de ninguna manera deberá entenderse como un acompañamiento a la postulación" sino que "responde exclusivamente a la necesidad de dar cumplimiento al procedimiento reglamentario establecido”.
“En tal sentido, se busca permitir que el pliego en cuestión sea elevado al pleno de la Cámara, a fin de que pueda ser debidamente debatido y se adopte una decisión definitiva respecto de su aprobación o rechazo”, agregan.
El despacho de Lousteau-Tagliaferri también es favorable "en disidencia". Se explicó que este proceder de los senadores fue para evitar una discusión a la hora de votar sobre cuál debe ser la mayoría requerida.
A diferencia del de Lijo, el pliego de García-Mansilla nunca había obtenido el dictamen necesario para bajar al recinto sin requerir dos tercios de los votos para ser habilitado. El apoyo cosechado llegaba al de un libertario y 3 aliados del oficialismo, que este jueves no se presentaron para plasmar tales avales en un despacho, según publica Parlamentario.com. El oficialismo se ausentó de la reunión y apostó que se cayera por falta de quorum.
Y así como no hay certeza de que el pliego de Lijo sea rechazado, prácticamente no hay dudas de que el de García-Mansilla no obtendrá la aprobación. Esto abre una discusión sobre la validez de la designación en comisión por decreto una vez que el Senado certifique que la nominación no tiene acuerdo.
Para el Gobierno, el decreto se impone y García-Mansilla podrá continuar en la Corte hasta el 30/11, como préve la resolución firmada por Milei. Otra interpretación, es que el flamante ministro deberá renunciar inmediatamente, porque prevalece la autoridad del Senado.
Dicen que García-Mansilla coincide con esta última visión, lo que estaría generando un mayor cortocircuito con la Casa Rosada, donde había causado malestar que el supremo haya votado contra la licencia extraordinaria solicitada por Lijo, bloqueando su posibilidad de asumir en comisión.