En ese sentido, expresa modificaciones en la manera de lograr recursos provinciales para llevar adelante el control del uso de agroquímicos. Por ende, se propone crear una cuenta con aportes provenientes de aranceles por inscripciones, multas por infracciones, subsidios, donaciones y legados, y cualquier otra contribución que surja de cualquier disposición creada o a iniciarse.
Además, se permitirá a la Autoridad de Aplicación formalizar convenios con los Municipios y Comunas con el objetivo de implementar en sus respectivas jurisdicciones el registro y la matriculación de equipos terrestre junto a la habilitación de los locales destinados a la comercialización de esos productos.
Por otro lado, Del Frade insiste en transformar el capítulo de registros de la actual norma, como además queda prohibida la tenencia y/o aplicación de productos agroquímicos cuyo uso no esté recomendado por Senasa o el organismo que lo sustituya.
Con respecto a las sanciones, se determina que cualquier persona física o jurídica causare daños a terceros, sea por imprevisión, negligencia, culpa o dolo, será pasible a esos castigos.
Aquellos que incumplan con la normativa, recibirán una penalidad. Puede ser por apercibimiento, multa, incautación definitiva de coches utilizados, inhabilitación para gestionar trámites administrativos a los fines de transportar y/o comercializar el producto cosechado en el inmueble donde se haya realizado la infracción, sin que ello afecte la exigibilidad del cumplimiento de obligaciones fiscales.
Agroquímicos
El término "agroquímicos" hace referencia a las sustancias manufacturadas por la industria utilizadas en la actividad agropecuaria. Éstos se conforman a partir de dos grupos principales: los fertilizantes y los pesticidas (compuestos por los herbicidas, insecticidas y fungicidas, entre otros).
Los efectos sobre la salud humana pueden ser agudos o crónicos. Los primeros se propagan a corto plazo, mientras que los segundos se hacen notar tras un largo período de tiempo.
Alrededor de los 90 se utilizaban cerca de 30 millones de litros de agroquímicos por campaña. Ya a principios de los 2000 se consumían bastante más de 100 millones. En cuanto, en la actualidad, se pulverizan más de 600 millones de litros de herbicidas, insecticidas, acaricidas, defoliantes y demás venenos.
El más renombrado, y usado, es el herbicida glifosato, con aproximadamente 300 millones de litros/kg por campaña.
Por su parte, en Santa Fe, se cultivan aproximadamente 4,5 millones de has de soja, maíz, trigo, etc. y se emplean entre 70 y 100 millones de litros de agroquímicos por campaña.
A raíz de ello, Del Frade consideró que "Es importante destacar que en nuestra provincia no hay datos certeros de las cantidades de productos agroquímicos que se utilizan en los cultivos. Está claro que semejantes cantidades de agroquímicos utilizados en las producciones agrarias, hortícolas, frutícolas, etc. indefectiblemente van a impactar en la salud de la población y del ambiente. Cientos de estudios científicos y publicaciones internacionales así lo demuestran".
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