En este marco, mientras en La Cámpora y el Instituto Patria marcan las diferencias entre Máximo Kirchner y su madre Cristina Kirchner, siendo él más rupturista y ella más pragmática, supuestamente, se filtró que la vicepresidenta tampoco está de acuerdo con el sendero fiscal que trazó el FMI y el ministro Martín Guzmán.
De acuerdo a lo informado por El Cronista, “CFK estima que el sendero de reducción del gasto es demasiado rápido para ser tolerado por una sociedad golpeada en sus ingresos desde el cuatrienio 2015-2019. Algunos economistas han acercado al Instituto Patria estimaciones que la llevaron a hablar en septiembre -a los pocos días de la derrota en las PASO- de "una política de ajuste fiscal equivocada que estaba impactando negativamente en la actividad económica y, por lo tanto, en el conjunto de la sociedad y que, indudablemente, esto iba a tener consecuencias electorales". La vicepresidenta teme un revival en 2023”.
En los últimos días se había verificado una ruptura entre el ala dura y los más acuerdistas del propio kirchnerismo. Por caso, los diputados Carlos Heller y Leopoldo Moreau habían cruzado posturas en los medios sobre acordar con el FMI vs. ir al default, además de los dichos de personajes muy marginales como Hebe de Bonafini y Amado Boudou.
La pregunta es si el mandatario cuenta con el apoyo suficiente del resto del oficialismo y gran parte de la oposición para que sea aprobado en la Cámara baja. Por lo pronto, no caben dudas de que la renuncia de Kirchner excede al acuerdo del FMI.