"A pesar de nuestro intenso trabajo de 45 años de lucha, de todas nuestras marchas (casi 3000), no logramos no pagar la deuda externa, que no es nuestra", dice la carta, que está dirigida a "nuestros compañeros y compañeras de la Plaza, de los barrios, especialmente a los que viven esperando un plato de sopa, una chapa más para que no se les llueva la casilla, y esperan poder enviar a sus hijos a la escuela y conseguir una changuita, a todos los que cobran sueldos miserables, a todos los condenados a vivir en las sucias veredas de la ciudad, a todos los compañeros y compañeras de los barrios marginales, sin agua, sin cloaca, sin luz".