La ciudad amaneció con piquetes en varios puntos, montados por los trabajadores en reclamo de mayor seguridad. El presidente de la Cámara de Titulares de Licencias de Taxis (Catiltar), José Lantosca, dijo que a los choferes los están “usando como señuelos” porque son “fáciles de cazar”.
En ninguno de los dos homicidios se detectó que los conductores hayan sufrido el robo de sus pertenencias, por lo que las hipótesis apuntan a que se trata de crímenes mafiosos.
Maximiliano Pullaro
En el entorno de Maximiliano Pullaro, gobernador de Santa Fe, existe cautela respecto de lo ocurrido en Rosario
Cautela oficial
En torno del Gobernador Maximiliano Pullaro son cautos a la hora de analizar la motivación de estos homicidios. Consideran que ambos hechos están relacionados y que tienen una raíz mafiosa, pero no arriesgan, por ahora, relacionarlos públicamente con las medidas extremas que se tomaron en las cárceles de Santa Fe.
“Es extraño que nadie se haya adjudicado los crímenes, como ocurre en este tipo de tramas”, señalaron altas fuentes del gobierno al sitio de noticias LA NACION.
Admiten que los crímenes tuvieron la intención de generar un estado de conmoción social.
A todo esto el gobierno provincial buscaron señalan que lo ocurrido no esta relacionado con las requisas que se produjeron el fin de semana en la cárcel de Piñero, donde el ministerio de Seguridad de la provincia hizo una puesta mediática al mostrar con videos y fotos una serie de operativos dentro del penal al estilo del salvadoreño Nayib Bukele.
Incluso, después de las protestas de familiares de los internos, el ministro de Seguridad, Pablo Coccocioni, aseguró que si se sublevan “la van a pasar peor”.
El último taxista asesinado fue Diego Alejandro Celentano, de 32 años; casado, con una hija de cinco años, le dispararon un tiro en la cabeza dentro del auto.
La ejecución fue similar a la de Héctor Figueroa, el martes a la noche. Durante la tarde se supo que en ambos asesinatos se usó la misma pistola 9 mm, según un peritaje de la Policía de Investigaciones.
Según confirmaron fuentes del ministerio Público de la Acusación, en este caso, como el que ocurrió el martes a la noche, se utilizaron balas calibre 9 mm que tienen la inscripción “PSF”, es decir, Policía de Santa Fe.
De acuerdo al medio ese lote de municiones (unas 450.000) fue adquirido en 2021. Se desconoce aún cómo los sicarios se hicieron de esos proyectiles que deberían estar en poder de la policía. Explica Germán de los Santos, acreditado del medio en la ciudad santafesina.
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