Mientras tanto, en el horizonte se asoma un tradicional evento radical. Se trata del encuentro anual en Giardino, congreso que se celebra antes del 25M y que siempre termina ordenando el organigrama partidario.
Ese encuentro es uno de los objetivos de De Loredo, quien no quiere que se lleve a cabo para no dar lugar a la discusión sobre una postura orgánica frente al avance de la Ley bases. Cuestión que busca poner en discusión Lousteau y compañía.
Por otra parte, en dicho encuentro se baten intereses internos de la UCR cordobesa, a la que De Loredo también quiere dominar. A más de tres años de la última interna y con fracasos evidentes en los liderazgos a la luz de los resultados electorales, muchos quieren subirse a discutir los comandos actuales.
Fracturados
De esa manera, la ambición de De Loredo, quien parece querer ganar espacio para autenticarse como el interlocutor radical por excelencia, llevó tensión a la mesa de la UCR. Todo ello mientras Lousteau y buena parte del partido centenario muestra un rechazo contundente a la gestión Milei y sus políticas anti Estado, que se posicionan en un extremo opuesto a la doctrina radical.