Entrevistado por AM 750, el diputado kirchnerista remarcó la idea de “salario corto”, y sostuvo que “es la cuarta intervención en el año”. Además, dijo haber pedido que “se redondee en 70 mil pesos de salario mínimo, pero el empresario Daniel Funes de Rioja se opuso tajantemente, y finalmente se cerró en 69.500”.
Sin embargo, Yasky aclaró que “Raul Hutin (representante PyME) apoyó su postura de que todos los empresarios son igual de responsables en la formación de precios", y añadió: “Las PyMEs son víctimas de la inflación”.
Respecto a los valores inflacionarios, el líder de la CTA relató que “la negociación inicial pedía quedar siete puntos arriba, mientras que los empresarios proponían cuatro”. En tal sentido, manifestó: “Acordamos solo cinco y hasta ahí llegamos”.
En el final, afirmó que “el Gobierno trata de mantener un equilibrio”, pero advirtió: “Hubiese sido necesario aumentar un poco más porque el salario mínimo, vital y móvil es el que más perdió”.
Cabe destacar que el salario mínimo impacta en más de seis millones de trabajadores formales y sirve de parámetro para los informales (40% del total).
También incide en el plan Potenciar Trabajo y equivale a medio SMVyM por cuatro horas diarias de contraprestación laboral y en el Programa Acompañar, destinado a víctimas de violencia de género.
A su vez, también repercute en el salario inicial docente (que por ley debe estar por lo menos un 20% por arriba del salario mínimo) y las jubilaciones, ya que su evolución determina el valor diferencial de la jubilación básica con el 82% móvil de aquellos con más de 30 años de aportes.