Fue allí donde las dos facciones se enfrentaron a golpes de puño hasta que personal del Comité Nacional logró controlar la situación.
"El límite es la derecha y la derecha es Macri. Raul Alfonsín", decía una bandera que el grupo crítico intentó colgar en el entrepiso.
"Es inconcebible que manden a matones para no dejarnos expresar nuestra posición; somos hombres y mujeres del partido", dijo a Télam el militante Jorge Cobos, quien se quejó de que les prohibieran el paso mientras "les dan lugares de privilegio a los aplaudidores de siempre".
Otro militante disidente, Gerardo San Martín, sostuvo que el plenario "es una farsa" porque "terminaron de rosquear la mesa (directiva) y los demás (delegados) vienen sólo a levantar la mano".
El periodista Julián D'Imperio logró captar un fragmento de la pelea a las piñas, pero fue interceptado por los radicales del lugar que le impidieron seguir grabando el bochornoso episodio.