El resultado práctico fue sencillo: Fernández Sagasti no pudo votar.
Tampoco pudo hacerlo el radical catamarqueño Flavio Fama, quien había solicitado el mismo mecanismo luego de ser operado de una rodilla y encontrarse imposibilitado de viajar a Buenos Aires.
Reglamento del Senado y una excepción exclusivamente para embarazo de riesgo
Ahora, Fernández Sagasti busca que situaciones como la que atravesó dejen de depender de una negociación política en cada sesión.
Su propuesta es bastante más acotada que una habilitación general del voto virtual: apunta exclusivamente a senadoras embarazadas que cuenten con una certificación médica que acredite tanto el riesgo del embarazo como la imposibilidad de viajar.
“Es un criterio único, objetivo y acotado”, explicó la legisladora, que remarcó que la modificación no pretende abrir la puerta a cualquier pedido de participación remota.
El punto no es menor. Una de las principales resistencias dentro del Senado pasa justamente por evitar que una excepción termine convirtiéndose en un precedente para flexibilizar de manera permanente la presencialidad de las sesiones.
Fernández Sagasti intenta despejar esa discusión limitando expresamente el alcance de su propuesta.
“No es una puerta abierta a cualquier pedido. Es una excepción puntual, para una situación puntual”, sostuvo.
“Que ninguna provincia pierda su voz”
La senadora también buscó sacar la discusión de su situación personal y llevarla al terreno de la representación política de las provincias.
“A ninguna provincia le vuelva a pasar lo que le pasó a Mendoza”, planteó al presentar el proyecto. Y agregó:
“La distancia no puede ser motivo para que un pueblo pierda su voz en una votación clave”.
Para reforzar su posición, recordó además que el Senado ya funcionó de manera virtual durante la pandemia de coronavirus y que aquel mecanismo contó con el aval de la Corte Suprema, incluso sin que fuera necesario modificar previamente el reglamento de la Cámara.
“Sabemos hacerlo cuando queremos”, lanzó.
La mendocina también cuestionó la manera en la que se resolvió su pedido durante la última sesión. Según relató, permaneció conectada esperando poder participar y se enteró en ese mismo momento de que el decreto que habilitaba su voto sería enviado a comisión.
Además, objetó que su situación fuera tratada conjuntamente con la de Fama, ya que entiende que se trataba de circunstancias médicas diferentes.
Un debate que el Senado había preferido postergar
La discusión por el voto remoto había ganado temperatura antes de la sesión. El oficialismo había advertido que no quería establecer un precedente que debilitara el carácter presencial de la Cámara y se había evaluado incluso la necesidad de reunir mayorías especiales para autorizar este tipo de participaciones.
Finalmente, nada de eso llegó a discutirse en profundidad en el recinto. La salida política fue otra: mandar el asunto a comisión y continuar con el temario.
Ahora Fernández Sagasti vuelve a poner el tema sobre la mesa, pero con una propuesta específica que obligará al Senado a fijar una posición: determinar si un embarazo de riesgo con prohibición médica de viajar debe ser suficiente para habilitar excepcionalmente la participación remota.
“Esto no es sobre mi banca”, sostuvo la senadora. Según explicó, la intención es que ninguna legisladora, independientemente de su espacio político o de la provincia que represente, tenga que enfrentarse en el futuro a la disyuntiva entre cuidar su embarazo y ejercer plenamente su representación en el Congreso.
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