Si bien reconoció el gesto de "empatía" que mostró Caputo al aceptar la invitación, asistir a su planta y escuchar sus reclamos, el industrial señaló que la actividad productiva se ha visto resentida. Como ejemplo, contrastó la situación de su propia firma, que redujo el volumen de su fábrica telas, que desde la apertura a las importaciones la producción se redujo de 2 millones a 1,2 millones de metros mensuales.
Muia cuestionó además el discurso oficial que generaliza la situación de los industriales, tratando de prebendarios a algunos y de "cazar en el zoológico" a otros por los beneficios del proteccionismo.
"Les dije a Caputo y a Santilli, mirá que no tengo departamentos en Punta del Este ni tampoco en Miami. Es decir, la que ganamos la reinvertimos. Lo que hacen, cientos de industriales argentinos. Por eso está mal que a todos nos pongan en la misma bolsa y se nos acuse siempre de que queremos pescar no sé dónde y que somos prebendarios", dijo.
"El cuco comunista nos está colonizando"
Luego el empresario se refirió a las dificultades que tienen para producir. "No estamos nosotros viviendo Disneylandia. Los problemas los tenemos día a día", dijo el dueño de Ombú y contó que le planteó al ministro de Economía durante su visita sobre los problemas que trae "la apertura indiscriminada".
Para Muia, tiene que haber cupos de importaciones. "Nosotros no decimos que no tenga que ver comercio con el mundo, porque nuestros insumos a veces son importados. Pero vos tenés que poner una cuota de lo que se consume en el país: el 40% puede ser importado. Si vos tenés un millón de bicicletas, 400.000 pueden ser importadas", dijo.
"Si vos dejás que entre todo importado, lo que haces es romper la industria nacional y después el que manda es el importador o el fabricante extranjero", resumió.
En ese punto, habló específicamente del caso de China y contrastó el ingreso de importaciones asiáticas, que calificó como una "colonización", con el discurso de Milei en contra del comunismo.
"Yo escucho al Presidente que habla del cuco comunista, de que está en contra del comunismo y qué sé yo. Ahora, si hablás tanto del cuco comunista, que tengan cuidado que nos está colonizando el país comunista más grande del mundo. Y nos coloniza sin tirar un solo tiro", dijo.
Muia insistió en los problemas de la industria local para competir contra las importaciones chinas y pidió "un terreno nivelado". En ese sentido, reveló que le recriminó al ministro Caputo por la eliminación de aranceles y precios de referencia.
"Hoy, entrás un jean y declarás que lo compraste en China a US$1,5 y nadie te dice nada. ¿Por qué? Porque es un acto legal. No infringís ninguna norma porque bajaron los precios de referencia. Entonces, anda a creerle que es verdad que el jean vale 1,50, que es lo que vos declarás en la aduana, rompiendo y traicionando, debilitando el fisco", denunció.
En cuanto al discurso del Gobierno contra el sector, el dueño de Ombú dijo que "somos parte de la solución, no del problema", y coincidió en la búsqueda de un horizonte de estabilidad, menos impuestos y baja inflación. "Ahora, si nos vas a dejar a pelear con el país comunista más grande del mundo, estamos en desventaja", completó.
"Al descenso por decreto"
Muia reconoció que "más tarde que temprano tenés que hacer el ajuste y buscar un nuevo punto de equilibrio", pero al mismo tiempo señaló que la austeridad que aplicó el Gobierno significó "prescindir de mano de obras calificada" y que "un sinfín de empresas que cierran día a día sus puertas".
El empresario citó al presidente de la UIA, Martín Rappallini, cuando se pregunto "¿por qué no quieren decir cuáles son las industrias que pueden permanecer y cuáles no?". "¿Por qué no quieren indicar eso desde el Estado? Yo creo que nosotros tenemos un tejido industrial muy eficiente. Porque el argentino es muy creativo y tiene mucha resiliencia. Ahora, danos la posibilidad. No nos quieran mandar por decreto al descenso", dijo.
El dueño de Ombú, por otro lado, aludió a la cerrazón ideológica del Presidente para resolver estos problemas al señalar que el mandatario "tiene una idea que va a ser difícil discutírsela". Por eso apostó a los "animales políticos de mucho peso" de su gobierno para obtener algún de tipo de flexibilidad.
Los "silencios esclarecedores" de Caputo
Otro de los ejes centrales del reclamo estuvo vinculado al ahogo financiero, las altas tasas de interés y el impacto de los costos de los servicios públicos. El referente industrial calificó de excesivos los costos crediticios y tarifarios actuales.
Muia aseguró que le plantearon al ministro de Economía sobre tasas de interés para la incorporación de tecnología a más del 30%. "No, tenés razón, es un robo", contó que le dijo Caputo y que les recomendó tomar uno de los créditos en dólares que recientemente anunció.
Entonces, relató, le pidió la ministro que "garantice cómo va andar el dólar el año que viene". Ante la consulta sobre la respuesta del ministro, Muia contestó: "Bueno, para todo no hay respuestas. Algunos silencios son más esclarecedores que las respuestas".
Recuperar poder adquisitivo
En cuanto al impacto social y laboral, el empresario advirtió que la caída del consumo interno —producto de la pérdida de poder adquisitivo en sectores como jubilados y trabajadores— repercute directamente en los mostradores y obliga a las empresas a recortar turnos, eliminar horas extras y adelantar vacaciones.
"Lo que notamos es que los demostradores, el mercado interno, no tienen la fuerza que tenían. Entonces, el obrero tiene que recuperar el poder adquisitivo. De alguna manera, hay que ir agregando salario sin que esto sea trasladado a precio, porque si no, volvemos a mordernos la cola", dijo.
En este sentido, destacó el rol de asistencia implementado por el gobierno provincial en Catamarca para sostener los puestos de trabajo mediante subsidios temporales al costo laboral, aunque remarcó que la crisis afecta de manera transversal a la cadena de pagos y al entramado de pequeñas y medianas empresas.
Finalmente, consultado sobre la postura del presidente Javier Milei de no flexibilizar el rumbo económico, el industrial apeló a la necesidad de alcanzar consensos básicos entre la dirigencia política para evitar fluctuaciones pendulares que perjudiquen la previsibilidad a largo plazo.
"El péndulo no es bueno. Deberíamos por lo menos articular algunas políticas en el arco político que digan, mira, nosotros también creemos que tiene que haber un banco central independiente. Nosotros también apostamos por una inflación del 4% anual. Nosotros también apostamos por una moneda fuerte, por un Estado eficiente. Es decir, sí, podemos coincidir en eso porque si no, este país, si va de un péndulo al otro, estamos en el horno", concluyó.
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