"Martín Lousteau es el responsable de que la UCR sea hoy el partido con peor imagen... No hay posiciones claras, la posición que toma el radicalismo es tibia, sobre todo por parte de quienes vienen manejando el partido hace mucho tiempo, que están lejos de entender y tener una visión clara de qué es lo que le pasa y exige el ciudadano, el electorado", opinó Campero.
En ese orden, describió que además de los caprichos de Martín Lousteau, el radicalismo actual, totalmente roto y perdido con la llegada de Javier Milei a la política, pareciera que "siente vergüenza de haber sido parte de Juntos por el Cambio", y en ese sentido, según Campero, el partido profundizó su crisis de identidad, en donde se generó una grieta entre quienes entienden que parte de su seguidores son ciudadanos con ideas más cercanas a lo que supo ser JxC y en consecuencia, simpatizan con las ideas de Javier Milei, y entre otro grupo "que solo quiere ser oposición a toda costa".
"Hay falta de lectura de los que manejan el partido, que ya son responsables pero no quieren hacerse cargo de la quiebra del radicalismo en la Ciudad de Buenos Aires, y que ahora quieren llevar al radicalismo a la quiebra nacional para entongarse con el kirchnerismo", sentenció.
En conclusión, Campero dijo a U24 que hoy por hoy el radicalismo está dividido en dos "con grupos que tienen diferentes lecturas". "Ellos quieren cerrar con el kirchnerismo y nosotros con el Gobierno", disparó.
Martín Lousteau y su enojo personal
En esa misma línea, el diputado nacional por Tucumán consideró que Martín Lousteau está "muy enojado", y tiene un tema personal con el presidente Javier Milei "puede ser envidia", declaró.
"Lousteau está muy enojado personalmente porque a Milei está logrando objetivos económicos y en ese ámbito al Gobierno le están saliendo bien las cosas... Entonces, ese enojo personal que tiene, hace que Lousteau cometa errores infantiles, porque nos salen a pegar a nosotros que somos diputados de la UCR del interior para dejarnos mal o como traidores, y lejos de pegarnos como quisieron, lo que hicieron fue darnos visibilidad y exponer la fractura que hay dentro del partido gracias a él y esa visión vieja que tienen los que manejan el partido", describió Campero.
El acercamiento a Milei y sus riesgos
Por otro lado, consultado sobre las consecuencias que acarrean el acercamiento al oficialismo en su carrera política, Campero fue claro: "quiero que le vaya bien a la Argentina" y aclaró que su apoyo al Gobierno es "genuino y con convicción".
"Nosotros cuando tomamos la decisión de apoyar al Presidente y darle el número en el Congreso para blindar al Gobierno lo hemos hecho con muchísima convicción. De hecho, nosotros anunciamos nuestro voto positivo en la Ley Bases mucho antes de reunirnos personalmente con Javier Milei", dijo.
Y agregó: "Puede salir mal, sí; pero en Argentina vienen saliendo mal las cosas hace 30 años. La diferencia es que ahora, y eso hay que reconocerlo, es que el rumbo económico que está llevando adelante el Presidente parece correcta, y por lo menos, por ahora, hay que dejarlo gobernar".
"Nuestro rol (el de los "espartanos") ha sido siempre defensivo, de respetar las instituciones, que incluso esa es una bandera del radicalismo. Nosotros hemos sido una especie de patovicas que nos hemos plantado ante nuestro propio espacio (la UCR) y les hemos dicho 'che, déjenlo gobernar'", cerró.