Muzzio, sin embargo, propuso mirar más allá de la coyuntura económica.
El argumento de Clara Muzzio: De 777 mil nacimientos a poco más de 413 mil
El argumento de la funcionaria parte de una transformación demográfica que viene produciéndose desde hace años.
En 2014 se registraron 777.012 nacimientos en la Argentina. Una década después, en 2024, fueron 413.135. La diferencia implica una reducción cercana al 47% en apenas diez años. El Ministerio de Salud nacional publica las series oficiales de nacidos vivos correspondientes a ambos períodos.
En otras palabras: en diez años, el país pasó a tener más de 360 mil nacimientos menos por año.
Y para Muzzio esa transformación inevitablemente termina llegando a la economía.
Su razonamiento es sencillo: si cada año nacen menos chicos, también se reduce progresivamente la cantidad de potenciales consumidores de juguetes, ropa infantil, pañales, cochecitos, útiles escolares y decenas de productos y servicios cuya demanda depende directamente de la población infantil.
Para reforzar su planteo, la vicejefa porteña recordó incluso un antecedente internacional: Toys “R” Us.
Cinco meses antes de declararse en quiebra, la histórica compañía estadounidense había incluido entre sus factores de riesgo la posibilidad de que una disminución prolongada de los nacimientos afectara negativamente sus ventas, debido a que buena parte de sus consumidores finales eran bebés y niños. Muzzio utilizó aquel antecedente para trazar un paralelismo con lo que observa actualmente en la Argentina.
El problema podría ir mucho más allá de las jugueterías
La advertencia de Muzzio tampoco termina en los comercios de juguetes.
Si la caída de los nacimientos se mantiene durante años, el cambio en la estructura poblacional puede repercutir progresivamente sobre actividades específicamente orientadas a la infancia.
Jardines maternales, guarderías, escuelas, salones de fiestas infantiles, peloteros, fabricantes de pañales, locales de indumentaria y calzado para chicos, librerías escolares, editoriales infantiles, colonias de vacaciones y escuelas deportivas aparecen entre los sectores que la funcionaria considera expuestos a una reducción sostenida de su mercado potencial.
Su planteo abre así una discusión distinta a la que dominó las noticias sobre el cierre de jugueterías.
La economía también aparece en la explicación del sector
La interpretación demográfica, de todos modos, no elimina los problemas económicos que las propias empresas describen actualmente.
Desde la Cámara Argentina de la Industria del Juguete atribuyeron el cierre de locales a una combinación de factores, entre ellos el menor consumo y los mayores costos para mantener abiertos los comercios. También señalaron el crecimiento del puerta a puerta y la competencia de las importaciones. El caso de Tío Mario es un ejemplo.
La tradicional juguetería cerró después de casi 30 años y fuentes cercanas al comercio señalaron dificultades para competir con mercadería china de menor precio, mientras que los alquileres también aparecieron entre los factores que complicaron la continuidad del negocio.
Durante el primer semestre de 2026, además, las importaciones tradicionales de juguetes alcanzaron los US$37,8 millones y participaron 411 importadores, 132 de los cuales no habían registrado operaciones durante el año anterior.
Es decir, el cierre de jugueterías no tiene una única explicación comprobada.
Lo novedoso del planteo de Muzzio es incorporar a esa discusión un factor estructural que suele quedar relegado frente a las variables económicas inmediatas.
___________________________
Más noticias en Urgente24:
"Impuesto al viento": Un intendente de La Cámpora creó una tasa y espera recaudar casi US$400 mil
Villarruel se despega de Milei y desde España reclama políticas públicas para proteger a las PyMEs
Malvinas: Cancillería respondió y aumenta la tensión con Reino Unido