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Mucho ruido, pocas nueces: Adorni no improvisó y la oposición se quedó con las ganas

Manuel Adorni no pisó el palito de la oposición y evitó caer en provocaciones. Milei lo acompaño un rato desde el palco.

Manuel Adorni no dejó nada al azar. La estrategia del oficialismo pareció encajar en un recinto que esperaba mucho más show e irreverencia por parte del jefe de Gabinete. Eso no ocurrió y algunos se quedaron con las ganas de que el informe de gestión se desmadrara.

Pese a que el propio presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, había recomendado comprar pochoclos para lo que sería un evento épico con Adorni como protagonista, todo indica que la Casa Rosada fue meticulosa al definir cómo encarar la sesión de este miércoles 29, sobre todo en un contexto judicial complicado para el jefe de Gabinete, quien está denunciado por enriquecimiento ilícito y registra una deuda de al menos 300 mil dólares.

Adorni llegó sereno y con un discurso estructurado, respetuoso y sin chicanas. Esto sorprendió a ajenos y propios, dado que no es habitual esa conducta en el exvocero. Por el contrario, suele caracterizarse por su prepotencia -y, según cercanos, por una soberbia recurrente-.

Su exposición inicial fue prolija. Tenía al frente al presidente de la Nación y a su hermana, Karina Milei, quienes lo sostienen y sostendrán pese a sus causas judiciales y a errores no forzados que cometió en los últimos meses. No solo lo escuchaban los hermanos Milei, sino también funcionarios de todo el gabinete. Además, hubo militancia de La Libertad Avanza -en su mayoría de la provincia de Buenos Aires-, que llegó al Congreso movilizada y convocada por Sebastián Pareja, diputado karinista que puso a disposición a más de 150 personas para “bancar a Manuel”.

La estrategia fallida de la oposición

Toda esta dinámica descolocó a la oposición. Antes del 29 de abril hubo reuniones entre los distintos bloques opositores para coordinar una estrategia conjunta y dejar “fuera de base” a Manuel Adorni. Hubo varias propuestas, entre ellas dejar el recinto vacío y ofrecer una clase pública en las afueras del Congreso para explicarle a los transeúntes quién era Manuel Adorni, las causas judiciales que acumula y la gestión del gobierno libertario. La iniciativa no prosperó y, por el contrario, decidieron asistir y acorralar al jefe de Gabinete.

La idea era dejarlo hablar sin interrupciones, faltas de respeto ni exabruptos. La decisión se tomó para que Manuel Adorni no tuviera excusa alguna para levantarse y retirarse del recinto sin dar explicaciones ni responder preguntas.

Así las cosas, Adorni expuso sin mayores interrupciones durante más de una hora, para luego pasar a un breve cuarto intermedio y dar inicio a la ronda de preguntas por parte de los legisladores nacionales. Si bien la expectativa era alta y, en la previa de su llegada, los ánimos estaban caldeados y se sentía la adrenalina en el recinto, toda esa tensión bajó cuando terminó la primera parte del informe de gestión, se retiró Milei y se vaciaron los palcos.

Pasadas las 14 horas ya había caras de cansancio, fastidio, hambre y desinterés. No solo por parte de los legisladores nacionales, sino incluso de los propios libertarios, que bostezaban en sus bancas y aguardaban el final de una jornada que, según los cálculos, iba a durar no menos de seis horas.

Aunque se esperaba tensión y cruces, y los diputados opositores aseguraban que tenían preparadas preguntas y discursos para acorralar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni no dio pasos en falso. Se mantuvo alineado con su discurso estructurado y ordenado, y se limitó a responder de manera respetuosa, sin caer en provocaciones.

Algunos de los momentos más tensos los protagonizó el diputado nacional Pablo Juliano, quien fue retado por Martín Menem por no respetar las normas del Honorable Congreso de la Nación al no tratar de “usted” al jefe de Gabinete. Otro momento tenso se vivió durante las preguntas de Rodolfo Tailhade, quien aseguró que tiene experiencia en cazar corruptos y describió con lujos y detalles la vida y la rutina de la esposa de Adorni, dando precisiones sobre los lugares que visita la mujer del jefe de Gabinete, incluso, nombró el lugar donde Betina Angeletti se hace las uñas y criticó que use la custodia presidencial.

También hubo algunos gritos entre el diputado nacional socialista Esteban Paulón y legisladores libertarios, situación que nuevamente controló el riojano, quien en todo momento -y para cuidar a Adorni- ordenó cualquier foco de tensión.

En algunas ocasiones hubo cruces y gritos entre los legisladores del oficialismo y la oposición, mientras Manuel Adorni tomaba café cortado y observaba atentamente.

Si bien en el recinto hubo pochoclos -a saber si eran dulces o salados-, la mayoría de la dirigencia opositora se quedó con las ganas de disfrutarlos. Pese a lo que se esperaba, Manuel Adorni logró salir airoso de lo que prometía ser el “Super Bowl” de la política, pero terminó primando el protocolo, la solemnidad y una especie de calma (y en ocasiones, respeto) que hacía tiempo no se veía en la Cámara Baja. Algunos coinciden en resumir la jornada como “mucho ruido, pocas nueces”, mientras que en la Casa Rosada se anotan, al menos en esta jornada, una nueva victoria.

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