Las principales compañías petroleras habían quedado asombradas esta mañana con el mensaje del presidente y hablaban del "fin de Vaca Muerta". "No se puede producir con un barril catorce dólares por debajo del nivel internacional", afirmaron a La Política Online.
El problema reside en que al fijar los precios del surtidor por 3 meses, el esquema ideado por el gobierno establece un barril criollo de US$59, pero con un tipo de cambio de $45,19. De este modo, luego de descontarse las retenciones, los productores terminan recibiendo del refinador un barril a US$ 42,8. Los principales perjudicados serían los productores no integrados en toda la cadena de valor como Tecpetrol, Vista Oil & Gas, Pluspetrol, Sinopec, Chevron y Petronas.
En el caso de YPF, que sí se encuentra integrada, al cotizar en la bolsa de Nueva York la medida la volvía muy vulnerable. “Es muy difícil explicarle un control de precios a un inversor en los Estados Unidos. No por nada la acción hoy se desplomó un 8%", subrayó un operador.
Los anuncios de Mauricio Macri desataron caos en el sector, las petroleras retiraron su apoyo al oficialismo y se pusieron en contacto con el equipo de Alberto Fernández, especialmente con Guillermo Nielsen, el nombre que más resuena para ocupar el ministerio de Economía.
Lopetegui, sus colaboradores y directivos de YPF se reunían todos los meses para acordar tácitamente, sin regulaciones, el aumento que se trasladaba a las estaciones de servicios. Este esquema fue respetado y seguido por todas las empresas de la cadena, refinadoras y productores no integrados. Luego de la corrida cambiaria del lunes posterior a las PASO (12/08) las petroleras esperaban una reunión.
YPF propuso, el martes 13/08, un aumento del 4,5% en los combustibles a partir del jueves 14/08, una porcentaje muy inferior a la reciente devaluación. Tenía el respaldo de la mayoría de los actores la industria.
“Era una propuesta razonable porque la economía ya indexó a un 10% o 15% y la industria planteó una suba del 4,5%. Incluso le planteamos al gobierno que espere hasta el 30 de agosto a ver cómo evoluciona la macroeconomía”, explicó el gerente general de una empresa. Pero por la noche de ayer, Lopetegui desestimó la propuesta. En rigor, la decisión no la tomó él. Se decidió directamente en Presidencia.
“Es terrorífico lo que está pasando”, afirmó un funcionario de la Secretaría de Energía.