El dirigente porteño, sin embargo, lejos de molestarse o ignorar la publicación, decidió recoger el guante y reírse de sí mismo.
“-1000 de aura ”, respondió.
Y así, con apenas tres palabras, Larreta terminó metiéndose de lleno en uno de los códigos que hoy dominan buena parte del humor de las generaciones más jóvenes.
Cuando los políticos empiezan a hablar el idioma en tendencia
El episodio puede parecer apenas una broma, pero muestra también cómo los códigos de las redes empiezan a colarse cada vez más rápido en la comunicación política.
Larreta entendió el juego: en vez de intentar defender aquel baile o esquivar la cargada, directamente se asignó una puntuación desastrosa.
Y probablemente ahí recuperó algunos de los puntos que acababa de perder. Porque una de las particularidades del “aura” es justamente esa: intentar desesperadamente parecer cool puede restar puntos, mientras que reírse de uno mismo puede hacer exactamente lo contrario.
Por ahora, Larreta aparece como uno de los políticos argentinos que más explícitamente recogió la expresión y la utilizó con el mismo sentido con el que circula entre los usuarios más jóvenes de las redes.
No es casual que ocurra ahora. El “aura farming” dejó hace tiempo de ser una expresión de nicho y se transformó en un fenómeno global que atravesó TikTok, Instagram y X. La expresión comenzó a circular en internet alrededor de 2024 y alcanzó una difusión masiva durante 2025.
¿Pero qué significa “farmear aura”?
Para cualquiera que tenga más de 30 años y esté leyendo hasta acá completamente perdido, la explicación es bastante más sencilla de lo que parece.
“Farmear aura” significa, básicamente, hacer algo que aumente simbólicamente tu nivel de carisma, presencia o “facha” frente a los demás.
El término mezcla dos conceptos.
“Farmear” viene del lenguaje de los videojuegos, donde se utiliza para describir la repetición de determinadas acciones con el objetivo de acumular recursos, experiencia o puntos. “Aura”, en cambio, es utilizada por las nuevas generaciones como una forma de medir el magnetismo o la presencia de una persona.
Juntas forman una especie de videojuego imaginario de la vida cotidiana: hacemos cosas que nos dan o nos quitan puntos de aura. No existe, por supuesto, ningún puntaje verdadero ni una tabla oficial.
Una entrada impecable a una fiesta, una respuesta brillante en el momento indicado, mantener la calma cuando todos los demás están desesperados o protagonizar una situación cinematográfica pueden significar +10.000 de aura.
Tropezarse mientras uno intenta hacerse el interesante, saludar a alguien que en realidad saludaba a la persona de atrás o intentar realizar una maniobra espectacular y terminar en el piso puede equivaler tranquilamente a -50.000.
Todo depende del tribunal más implacable que existe: internet.
El chico que llevó el “aura farming” al mundo
Aunque la expresión ya circulaba desde 2024, su explosión internacional estuvo fuertemente vinculada a Rayyan Arkan Dikha, un chico indonesio que se convirtió en fenómeno mundial después de aparecer bailando con absoluta tranquilidad sobre la punta de una embarcación durante la tradicional competencia Pacu Jalur.
Su expresión seria, sus anteojos y la naturalidad con la que se movía mientras el bote avanzaba hicieron el resto.
Internet decidió que aquel chico no estaba simplemente bailando: estaba “farmeando aura”.
El video terminó convertido en meme global y ayudó a instalar definitivamente una expresión que hoy utilizan principalmente integrantes de la Generación Z y Alpha.
De las redes a las competencias en la calle
La tendencia incluso empezó a abandonar las pantallas.
En Argentina ya comenzaron a aparecer encuentros y competencias inspiradas en la idea de medir quién tiene más “aura”, llevando a la vida real una lógica que originalmente funcionaba como un chiste en las redes.
Los participantes exageran caminatas, miradas, poses y gestos con la intención de transmitir seguridad y presencia mientras el público evalúa quién logra mantener mejor el personaje.
La paradoja es fantástica: para ganar hay que esforzarse muchísimo en parecer que uno no está haciendo ningún esfuerzo.
Y justamente ahí está buena parte del humor del fenómeno. El concepto puede utilizarse tanto como elogio para alguien que transmite una seguridad aparentemente natural como para burlarse de quien evidentemente está intentando demasiado parecer interesante.
Larreta perdió 1000 puntos... ¿o terminó ganándolos?
En ese universo apareció ahora Horacio Rodríguez Larreta.
Su baile difícilmente pueda competir con la soltura del famoso chico indonesio y él mismo parece saberlo. Pero quizás el exjefe de Gobierno encontró otra manera de sumar puntos: entender la cargada, no tomársela demasiado en serio y contestar utilizando exactamente el mismo código.
Porque si algo demuestra el “farmear aura” es que el puntaje puede cambiar en cuestión de segundos. El baile de campaña pudo haber sido -1000 de aura. Admitirlo públicamente, quizás, le devolvió unos cuantos.
Algunos de los posteos de farmear aura que circulan en X:
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