"Lo que estamos haciendo es atacar el nivel de pérdida en el poder de compra de los trabajadores y la clase media", agregó.
Massa destacó además que "el beneficio entra retroactivo al 01/01/2021" y considerando que "la AFIP reintegrará lo que hayan pagado los trabajadores hasta esa fecha", será una inyección a la demanda agregada para incrementar el consumo durante el 2do. trimestre del año.
El costo fiscal de la reforma al impuesto a las ganancias será de unos $48.000 millones y se financiará con un aumento del consumo y otro gravamen a las empresas, que se comenzará a discutir en las próximas semanas.
Una explicación
El discurso de cierre estuvo a cargo del jefe del bloque Frente de Todos, Máximo Kirchner, precedido por el titular del interbloque Juntos por el Cambio, Mario Negri.
Según estimaciones oficiales, los cambios en el gravamen permitirá que 1.267.000 trabajadores y jubilados dejen de tributar Ganancias.
En el caso de los jubilados, el mínimo pasará de 6 a 8 haberes mínimos, y quienes perciban ingresos distintos al haber jubilatorio, como por ejemplo una renta de alquiler o intereses de un plazo fijo, podrán acceder al beneficio.
Desde la oposiión, el abogado y diputado nacional UCR-CABA, Facundo Suárez Lastra, opinó: "El impuesto a los ingresos personales es el mejor tributo que existe en el sistema tributario. No es motivo de orgullo decir que cada vez menos trabajadores lo paguen”.
Y él agregó que “se debería ampliar la base, bajar los mínimos de arranque y modificar las escalas para que cada uno contribuya de acuerdo a sus posibilidades, tal como sucede en la mayoría de los países”.
También interesante lo de Luciano Laspina, JxC-Santa Fe: “Para los que no saben de impuestos, solo acá en la Argentina el pseudo progresismo sube Ingresos Brutos, que pagan los pobres, y bajan impuesto a las Ganancias (...)”, y advirtió que 8% de lo que se paga en un supermercado son Ingresos Brutos, “que el Pacto Fiscal que ustedes derogaron empezó a subir de manera salvaje en todas las provincias. Cuando uno paga en un supermercado, 41% de lo que se paga son impuestos…”.
Pero el FdT no estaba para eso.
Monotributo
Más complicado fue el debate del proyecto de ley que facilita la transición entre el régimen de monotributo y el general, aunque se aprobó con 237 votos a favor y solo 2 abstenciones.
En nombre de todos los contadores públicos del país, el diputado UCR-Misiones, Luis Pastori, contador público, advirtió: “La verdad que quienes lo redactaron no tuvieron piedad alguna para con quienes después tenemos que interpretar las leyes. No digo para los legisladores solamente, los liquidadores de impuestos, los empresarios, los estudiantes de universidades… La verdad que una redacción farragosa”.
El también contador público nacional, Carlos Daniel Castagnetto, director general de la Dirección General de los Recursos de la Seguridad Social, en la Administración Federal de Ingresos Públicos, nada dijo al respecto.
La AFIP estuvo en la redacción final porque temía perder recursos.
Castagneto se limitó a destacar que “Lo que planteamos beneficia a todos los monotributistas porque establece un régimen permanente que hace menos gravoso pasar al régimen general y, al mismo tiempo, beneficia al Estado ya que se dispondrá de más información”.
El presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Carlos Heller, FdT-CABA, señaló que el proyecto apunta, entre otros objetivos, a aliviar la carga de los contribuyentes excluidos del régimen simplificado y que al pasar al régimen general acumulan deudas fiscales cuya magnitud las hacen difíciles de afrontar.
Según él, “Un trabajador soltero que gane $150.000 debería pagar anualmente $115.000, y con los cambios dejaría de tributar”.
En tanto, quienes ganen entre $150.000 y $173.000 "tendrán un tratamiento especial a través de una fórmula para evitar un salto brusco en la tributación".
Técnico mecánico especializado en autopartes, estudiante frustrado de ingeniería mecánica, pero luego banquero cooperativo exitoso (Credicoop), Heller agregó: “Para eso genera un puente entre el régimen simplificado y el régimen general con la intención de ayudar a resolver uno de los problemas más complejos que plantea el montributo. La diferencia de la carga tributaria entre ambos, el régimen simplificado y el general termina en la práctica actuando como una traba para que los contribuyentes puedan asumir la transición entre ambos regímenes”.
Sin embargo, es necesario volver al UCR-Misiones, Luis Pastori: no es una reforma a la ley de monotributo.
Él dijo que es “una suerte de blanqueo hacia el pasado para determinados contribuyentes que se han excedido en los límites de facturación de su actividad, y es una suerte de aterrizaje suave hacia el futuro, al pasar de un régimen, el simplificado, al régimen general, para aquellos que por la aplicación que se llama exclusión de oficio, al excederse en sus parámetros automáticamente quedan incorporados al régimen general”.
Hay beneficios fiscales por 3 años para quienes decidan pasar voluntariamente al régimen general antes de ser detectados por la AFIP. Heller lo explicó así: “Se intenta igualar mediante la reducción proporcional del IVA y del Impuesto a las Ganancias los montos a pagar entre los 2 regímenes, en especial si el contribuyente decide voluntariamente la transición, que es algo que aparece como un diferenciador significativo”, destacó.
El abuso
El problema de fondo sigue siendo el abuso del Estado Fiscal contra los contribuyentes.
El abogado José Luis Ramón, Unidad y Equidad Federal - Mendoza, y en el pasado fundador de una asociación de defensa del consumidor, recordó que el sistema impositivo "termina siendo una traba al comercio, porque tenemos 2 sistemas distintos, en el que cuesta mucho lograr la justa distribución de la carga impositiva. Y lo que queremos en la Argentina es que la mayoría de las empresas pasen al sistema general (...)".
Pero ahí aparece lo que describió Pastori, y que no queda resuelto: “O el monotributista está pagado un tributo demasiado barato, o el del régimen general está pagando un tributo demasiado caro. O ambas cosas a la vez, y esto es lo que en la jerga se conoce como enanismo fiscal: nadie quiere pasar del monotributo al régimen general, porque es pasar desde el cielo del monotributo al infierno del régimen general. Es un salto al vacío sin paracaídas”.
Carece de sentido la alusión de Ramón a la precarización laboral mientras no resuelvan lo oneroso que resulta para el empleador la contratación de mano de obra a causa de la carga tributaria que conlleva el dar trabajo, y eso llevó a desvirtuar el concepto del Monotributo, que sigue siendo válido e injustamente persigue la AFIP y diputados como Ramón, que no entienden de qué se trata.