Se trata de 90 armas no letales que habían sido adquiridas por Patricia Bullrich en 2019, cuando era ministra del gobierno de Mauricio Macri. En diciembre, tras la asunción de Alberto Fernández, la actual titular de la cartera de Seguridad dio de baja el protocolo para su uso. Ocho meses después y luego de varios pronunciamientos políticos en apoyo a las taser, como el del propio presidente de la cámara de Diputados, Sergio Massa, Frederic habilitó las Taser para una prueba piloto que será ejecutada por el GEOF, un grupo de elite de la Policía Federal destinado a misiones especiales.
Según se supo, los agentes que tomen posesión de estas armas realizarán un grupo especial de adiestramiento.
Aunque Frederic aprobó su uso, desde el Ministerio de Seguridad de la Nación prevalece la idea de que las pistolas solo deben ser utilizadas "bajo un estricto protocolo y en situaciones específicas", como por ejemplo, una toma de rehenes.
Luego de esta primera etapa, las Taser serían incorporadas por el resto de los grupos de elite de las distintas fuerzas, como el Grupo Alacrán de la Gendarmería, el Grupo Albatros de la Prefectura y un sector especializado de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
Frederic no es la única que habilitó el uso de las taser, ayer 29/09, el gobierno de la Ciudad confirmó que comprará 300 pistolas taser para combatir la inseguridad. La información la dio el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli.
“Nuestra intención es equipar con estos instrumentos tipo Taser a nuestra Policía, como una herramienta más para cuidar a los que nos cuidan. Por eso di la instrucción de reiniciar el proceso de compra de 300 de estas unidades", confirmó Santilli en diálogo con Clarín.
Y explicó que esta iniciativa tiene que ver con que prefieren “que la Policía utilice estos dispositivos antes que un arma de fuego”. Y advirtió: “Es una herramienta que ayuda a reducir a un delincuente en una situación complicada, sin tener que usar un arma letal”.
- Qué es una pistola Taser y cómo funciona:
La tecnología de armas de electroshock utiliza una descarga eléctrica temporal de alto voltaje y baja corriente para anular los mecanismos de activación muscular del cuerpo. El receptor se inmoviliza a través de dos sondas metálicas conectadas a través de cables al dispositivo de electroshock. El receptor siente dolor y se puede paralizar momentáneamente mientras se está aplicando una corriente eléctrica.
Los circuitos internos de la mayoría de las armas de electrochoque son bastante simples. Suelen incluir un oscilador, un circuito resonante (un inversor de energía) y un transformador elevador o un multiplicador de voltaje de diodo-capacitor para lograr una descarga de alto voltaje alterna o una descarga directa continua.
Puede ser alimentado por una o más baterías dependiendo del fabricante y el modelo. La cantidad de corriente generada depende de las capacidades de aturdimiento que se deseen.
El voltaje de salida está en el rango de 100 V hasta 6 kV; se calcula que la intensidad de salida de corriente está en el rango de 100 a 500 mA; la duración del impulso individual está en el rango de 10 a 100 µs (microsegundos); mientras que la frecuencia de impulso está en el rango de 2 a 40 Hz; la carga eléctrica suministrada está en el rango de 15 a 500 µC (microcoulombs); finalmente, la energía suministrada está en el rango de 0,9 a 10 J.