ver más
POD 4 _336x280_violeta

En modo electoral, Alberto F. intentó darle épica al ajuste previsional citando a Alfonsín, ¿para sumar radicales?

Durante el lanzamiento de la nueva fórmula previsional, que especialistas describen como "ajuste", el presidente Alberto Fernández lanzó una importante cantidad de "frases hechas", citó al exmandatario Raúl Alfonsín y tomó el reclamo del periodista deportivo Guillermo Salatino para incorporarlo al discurso (¿?).

El presidente Alberto Fernández volvió a incomodar al peronismo citando a Raúl Alfonsín en medio del lanzamiento de la agenda electoral. Hay quienes incluso se animan a decir que Fernández no es peronista sino un simple socialdemócrata. Otros lo describen simplemente como un populista.

Lo cierto es que en el marco de la promulgación de la Ley de Movilidad Jubilatoria, que para los especialistas no se trata más que de un "ajuste" sobre todo para aquellos que no cobran la mínima, tal como ocurrió durante todo 2020, Fernández habló de la redistribución de la riqueza y la creación de oportunidades.

"Los que más tienen, tienen que ayudar a equilibrar e igualar a la sociedad porque nadie puede vivir tranquilo sabiendo que el 44% de los argentinos está en situación de pobreza. ¿Quién puede conocer ese dato, abrazar la causa política y no estar intranquilo? Solo un indecente, y nosotros somos gente decente, que nos preocupa, nos ocupa, nos revela y nos obliga a tenderle la mano. Como decía Alfonsín: 'la ética de la solidaridad, ¡tenderle la mano a quién más lo necesita para subirlo al escenario de la sociedad argentina!'", dijo el mandatario.

Con un discurso sobre la unidad nacional, abriendo paso al ingreso de otros sectores partidarios para relanzar la coalición de gobierno de cara a las elecciones, el jefe de Estado reivindicó la tarea de los funcionarios públicos.

Sobre dicho punto hay dos visiones:

1. Fue una forma de reivindicar a su Gabinete y la tarea pública.

2. Intenta sumar radicales y dirigentes de Juntos por el Cambio, tal como recomendó Sergio Massa, para la dura etapa que viene de equilibrio fiscal y renegociación con el FMI.

También, Fernández tomó el reclamo del periodista deportivo Guillermo Salatino, quien en noviembre pasado dijo "Sí, yo tengo una casa pero me la compré cuando laburaba. Si a mí me empiezan a subir los impuesto y las tarifas, y cobro $28.000, yo ya no lo puedo pagar porque no tengo más la entrada que tenía. No hay sentido común.

Te dicen: 'mirá la casa que tiene este, la puede pagar'. No, no, yo la podía pagar y me la pude comprar cuando laburaba. Ahora soy jubilado".

"Habrá un estado presente que no los va a abandonar nunca más, que no pensará nunca más que el que tiene un auto de 10 años de antigüedad es un jubilado rico y, por lo tanto, debe pagar sus remedios; que el jubilado que en su vida logró comprarse un departamento de 2 ambientes, es un jubilado rico y, por lo tanto, no necesita ninguna ayuda excepcional del Estado. Decir y pensar semejantes cosas habla de quienes son los unos y los otros", dijo Fernández.

Ocurre que el presidente no se destaca por un discurso definido y coherente sino por decirse y desdecirse permanentemente o por tomar latiguillos de las redes e indignaciones de la clase media y subirlas a su discurso nacional.

A su vez, su cinismo llega al punto de no reconocer que la baja de la inflación fue por la recesión sino, supuestamente, por su buen manejo monetario, fiscal y cambiario. Sobre el aumento de la pobreza al 50% explica que solo se debió a la pandemia. Hay un doble juego permanente entre ser responsable de lo "positivo" y víctima de lo "negativo".

Pregunta: ¿Fernanda Raverta candidata a encabezar la lista de diputadas/os nacionales?

Más Leídas

Seguí Leyendo