En la entrevista protocolar que el Ministerio de Justicia de la provincia le realizó a Delgado, el abogado rechazó que se trate de una designación política y aseguró no “deberle nada al Gobierno”. Además, prometió no tomar intervención en posibles causas futuras que puedan generar una incompatibilidad lógica, ya sea por que él se vea involucrado, o porque surjan de su gestión como procurador del Tesoro.
En otro orden, los fiscales cordobeses cuestionaron su carrera profesional, ya que Delgado siempre se desempeñó dentro de la rama civil, y fundamentalmente comercial. Naturalmente, el puesto de fiscal General demanda un manejo amplio del fuero penal.
Sin embargo, Delgado rechazó estas críticas, diciendo que el aporte que su figura profesional puede hacer, trasciende los fueros del derecho. El abogado destacó su capacidad de gestión y liderazgo, y remarcó que pueden ser un gran aporte para generar una Justicia con una mayor respuesta social.
Por último, parte del arco político de Córdoba puso en cuestión su relacionamiento con la violencia de género (problema que aqueja fuertemente a la provincia) y los derechos de la mujer, destacando puntualmente el aborto. Esto porque el futuro fiscal General es un hombre con un fuerte vínculo con la Iglesia y el movimiento del Opus Dei.
Delgado contestó dichas críticas pidiendo no ser prejuzgado por sus ideales religiosos. También destacó que “la constitución es muy clara respecto a la concepción”, haciendo alusión al aborto.