Segú Clarín, “hubo nuevamente rumores muy fuertes de operadores económicos de que Macri debía declinar su ambición de intentar la reelección y cederle la candidatura a María Eugenia Vidal. Más aún: el ticket Vidal-Lousteau forma parte de las hipótesis en todas las conversaciones de los factores de poder en la Argentina, siempre ávidos a teorías conspirativas”.
“En la Casa Rosada, sin embargo, se sigue con el plan original: el intento de triple reelección. Macri como Presidente, Vidal en la provincia de Buenos Aires, y Horacio Rodríguez Larreta, en la Ciudad de Buenos Aires”.
El periodista Marcelo Bonelli, también en el diario Clarín cuenta otros detalles de las demandas de los mercados:
En el exterior afirman que hay una fuerte desconfianza sobre la Casa Rosada y lo que ocurrirá después de diciembre.
Luego, apareció el fastidio de los hombres de negocios por el armado electoral de Cambiemos y las versiones de renuncias en el Gabinete. También impactó la decisión política de “cerrarle la puerta” a un eventual retoque en la formula presidencial de Cambiemos. Mauricio Macri -el mismo lunes- frente al establishment dijo: “El candidato soy yo”. Maria Eugenia Vidal completó en el Cicyp: “Yo soy candidata a gobernadora”.
Para los hombres de negocios, clausurar por completo la promoción de Vidal a la candidatura presidencial fue un gravísimo error de la Casa Rosada. Se conoció que el propio Niki Caputo -el amigo del alma de Macri- le había sugerido al Presidente bajarse de la candidatura. En la UIA y en ADEBA conocen la encuesta secreta del Gobierno: Macri tiene hoy solo 24 % de intención de voto. La cuestión se trató en las reuniones del Presidente con los gobernadores de Cambiemos. Hubo un intenso intercambio -el martes- de ideas de fondo. La dupla Alfredo Cornejo y Gerardo Morales llevó la ofensiva. Cornejo sugirió cambios de ministros y Macri defendió fuerte la tarea de Nicolás Dujovne. Es su contacto con el FMI. El núcleo de la discusión se centró en la caliente hipótesis de que Macri se baje de la reelección presidencial.
El diario El Cronista también insiste en la crisis política:
Los analistas y economistas consultados coincidieron en que anunciar nuevas medidas económicas no ayudaría, ya que la incertidumbre es de carácter político.
El economista y director de Eco Go, Martin Vauthier, señaló que "se tomaron medidas que siempre se criticaron y que confirmaron que el Gobierno perdió competitividad electoral y CFK prácticamente lanzó su campaña al anunciar la presentación de su libro el 9 de mayo, a un año del inicio de las negociaciones con el FMI".
En la misma línea, la economista Liliana Cardone coincidió en que "por supuesto que la causa es política", al explicar que "el mercado se mueve por expectativas y llevan a lo que se llama la profecía autocumplida".
El economista y socio de Delphos Investment, Santiago López Alfaro sostuvo que "la solución tiene que ser política".
"El problema es político y lo vengo diciendo hace meses. El tema es que ayer ratificaron las candidaturas", agregó.
Gustavo Nea de Research for Traders consideró que "se juntan las dudas sobre la sustentabilidad de la deuda y sumado a un escenario de Macri reelegido que se desmorona frente al avance de Cristina en las encuestas. Falta mucho y ni siquiera se sabe cuáles son los candidatos", remarcó.
Nea explicó que "la fragilidad del Gobierno pasa por distintos puntos que fortalecen a Cristina, una es la macro lo otro es la no contención del dólar que está relacionado".
En el diario Ámbito Financiero, la cronista de la Casa Rosada Liliana Franco expone otros reclamos políticos:
Uno de los principales analistas del mercado financiero, en momentos en que el riesgo país alcanzó los 1.000 puntos básicos y el dólar retoma vuelo explica: “El problema ha dejado de ser económico, es político, y el gobierno tiene que dar una respuesta en ese sentido”.
Entre los operadores más informados del mercado circuló la versión que grupos de poder locales, con capacidad de difusión, no están de acuerdo con la continuidad de Mauricio Macri en un segundo mandato. “Ahora el problema no es sólo Cristina (Fernández de Kirchner), también es Macri que ya no garantiza que pueda evitar la vuelta del populismo y que ha desencantado al empresariado”, según trascendió.
“No me extrañaría que los principales grupos de negocios de la Argentina también empiecen a mirar alguna figura del peronismo que asegure un tránsito ordenado de la economía, como el gobernador Juan Schiaretti”, se escuchó también comentar en las mesas.
Otros, menos extremistas, creen que el gobierno podría tranquilizar los ánimos dando una muestra de mayor apertura política, con gestos como el desplazamiento del Jefe de Gabinete, Marcos Peña, uno de los hombres que más defendió el encapsulamiento de la administración nacional.
Santiago Dapelo en el diario La Nación destaca que el Gobierno ratifica las candidaturas contra lo que demanda “el circulo rojo”:
El Presidente siguió ayer atentamente el comportamiento de los mercados, a los que acusó de tener una visión cortoplacista. "Son distintos. Hoy [por ayer] han dudado lo que nos pasó. Dudan de que los argentinos estamos pensando en volver atrás", describió Macri, que estuvo en comunicación permanente con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
El problema no es el programa económico, sino la incertidumbre electoral. Solo un triunfo despejará las dudas, se resignan en el Gobierno.
En esta etapa, Macri intentará evitar la polarización con la expresidenta, que se presenta como su inevitable rival. En el Gobierno creen que hay que demorar la campaña todo el tiempo que sea posible. Cuanto más corta, mejor. Por eso no entrará aún en un duelo personal, aunque ayer se permitió una fina ironía.
"No creo [que vaya a leer el libro que escribió Cristina Kirchner, titulado Sinceramente]. Con todo respeto a ella como escritora, no está entre mis prioridades", cerró el Presidente.