El relevamiento de la UCA, midió la cantidad de chicos que tienen al menos una privación y los mismos llegan a 7,5 millones en todo el país y forman un 63,4% del total. Sin embargo, expresaron que la cifra bajó ya que marcaba 65,9%. Las privaciones medidas son alimentación, saneamiento, vivienda, salud, información y estimulación/educación. Para cada dimensión existen dos umbrales de privaciones y las que mejoraron fueron saneamiento, vivienda y estimulación/educación.
El dato desesperante es que, en relación a los umbrales severos, hubo un grave retroceso en las dimensiones de alimentación (4,3% a 4,9%), salud (0,3% a 0,6%) y estimulación/educación (4% a 4,3%). Al mismo tiempo, se registraron avances en saneamiento (6,9% a 5,1%), vivienda (6,8% a 6,3%) e información (3,3% a 2,8%).
La pobreza infantil pasó de 44% a 51,7% y significa que más de la mitad de los niños del país son pobres con un total de 6,1 millones. En torno a los datos multidimensionales del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la UCA, se conoció que la cantidad de chicos entre 13 y 17 años que tienen una privación es más alta (73,5%) si se los compara con los de 0 a 3 años y 4 a 12 años.
Según la UCA, la posibilidad de sufrir alguna privación es mayor en un hogar con un solo progenitor, mientras que la población de niños con al menos una privación de derechos es mucho más alta en villas y asentamientos (89,9%) que en barrios con trazado urbano (59,8%). En esa línea, la posibilidad de ser pobre por privaciones es más del doble en el conurbano bonaerense (74,8%) que en la ciudad de Buenos Aires (30,2). Del mismo modo, un niño del estrato trabajador marginal tiene cuatro veces más chances de tener una privación que las que experimenta un niño en el estrato medio profesional (84,9% frente 22%).
Los números recuerdan las alarmantes palabras del cirujano Juan Carlos Parodi, quien hace solo un año atrás dijo: "Si no hacemos nada, en tres generaciones se quintuplicará el número de niños pobres en la Argentina".
El médico neurocirujano sabía de qué hablaba: Después de vivir muchos años en el exterior, regresó al país y tras recorrerlo le preocuparon la profunda y progresiva pobreza en nuestra sociedad y sus complicadas consecuencias. Se instaló en una comunidad de la zona norte, con el fin de colaborar y proteger a los niños más carenciados, pero la proyección geométrica del crecimiento demográfico lo espantó.
Las siguientes palabras de Parodi circulan desde hace un año, son escalofriantes y, tristemente, la realidad no deja de confirmarlas...
Parodi es un profesional reconocido: Salvó miles de vidas, entre ellas, la del príncipe Rainiero de Mónaco, y la Papa Francisco. Fue declarado Ciudadano Ilustre de la ciudad de Buenos Aires en junio de 2015 por la Legislatura Porteña y es mundialmente reconocido por diversos procedimientos médicos complejos que realizó.