Las críticas de Grabois también ocurren en la previa de la visita de Fernández a la Santa Sede para reunirse con Bergoglio.
“Ni siquiera es una política alimentaria”, siguió Grabois en su comunicado, asegurando que, por ejemplo, no sirve para superar la malnutrición infantil grave.
La política del Gobierno debe apuntar a la generación de empleo, apuntó el dirigente social.
“La Tarjeta Alimentar es una decisión un tanto improvisada que definió un conjunto funcionarios encerrados en una oficina”, agregó el líder social e insistió con que la medida “ está guiada por sentimientos nobles, pero carga un enorme desconocimiento de la realidad” y una “adicción inocultable a los focus groups”.
Y añadió: “Vemos con tristeza cómo nuestro gobierno comete errores permanentes por una incomprensible ceguera”.
Los dichos de Grabois se suman a otras voces del Frente de Todos que también critican al Gobierno: Emilio Pérsico cuestionó la asignación de fondos para la ampliación del universo de beneficiarios de ese programa, y el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés Larroque, reclamó la vuelta del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).
La medida es “un consuelo ante tanta malaria”, reconoció Grabois y valoró que “el gabinete económico” haya decidido “romper el chanchito” (sic) que “parecía reservado exclusivamente para Kristalina Georgieva” -en referencia a la titular del FMI-, mientras en la Argentina “crece la pobreza y la desigualdad”.
“El problema es que se decidió aplicar los recursos a una política que solo puedo calificar con una palabra. Es una política estúpida”, sentenció.