A su vez, el mandatario y su equipo económico sabe muy bien que la licuación salarial es fenomenal y que la economía está al tope en todas las encuestas, junto con el coronavirus, entre las preocupaciones principales. El problema central es que de las infecciones y muertes, la sociedad hace culpable al virus y hasta comenta algo despectivo sobre los chinos, pero en cuanto a la economía, el único responsable en este país, al menos, es el presidente (no importa su color político).
Por más polémico que pueda resultar el DNU y genere tanto enojo en la sociedad, las 3 patas del Frente de Todos saben que a los sectores bajos se los conforma con un bono de $15.000 y que la clase media baja lo seguirá votando en mayor medida porque ya sufrió mucho durante el Gobierno de Mauricio Macri sin pandemia. En cambio, la clase media y alta porteña jamás votará al peronismo y menos en circunstancias como estas. El oficialista será oficialista y no saltará a votar a Macri y Clarín. Guste o no guste, este es el análisis que hacen encuestadores y la Casa Rosada. No hay que ser tan inteligente para darse cuenta de esto.
Claramente, Fernández entiende que también le debe hablar a la "interna" pero que el 30% de indecisos que define la elección busca un presidente moderado e institucionalmente sólido. Sin dudas, su vehemencia también le juega en contra.
"Explicar, explicar, explicar; vacunar, vacunar, vacunar", es la estrategia para los tiempos que corren. ¿Funcionará?