"No, no hay negociación de precio del gas, se viene a hablar de exploración y la posible venta de GLP (gas licuado del petróleo). No hay renegociación del precio del gas porque ya hay un contrato firmado", afirmó la autoridad en declaraciones a los medios de prensa.
Según recoge el sitio Los Tiempos, Sosa detalló que uno de los temas principales que serán tratados por los presidentes y sus comitivas será el pedido para que la recientemente expropiada YPF realice exploración de áreas con potencial hidrocarburífero en suelo boliviano.
Y aunque Sosa sostenga que el tema precio no se tocará porque el mismo está fijado en el contrato firmado en 2006, renegociar los valores no es algo que sea descabellado. Al menos así lo piensa el analista boliviano Bernardo Prado, quien señala que el texto firmado por Morales y Néstor Kirchner deja abierta la posibilidad de "remarcar".
Teniendo en cuenta los comentarios de Basteiro, Prado arriesgó que la Argentina iba a solicitar que el precio del gas boliviano "sea un poquito más barato" ya que este actualmente se encuentra en los valores más altos de la historia: en torno a los US$11 por unidad.
Aunque forzar un cambio no sería necesario, dada la dinámica del mercado de los hidrocarburos. Si bien se está recuperando, la cotización del barril se encuentra bastante por debajo de los US$100, en el caso de tipo Texas, y apenas por encima de esa barrera en el caso del Brent, cuando estuvo en el orden de los US$125 a principios de año.
Esto impacta en el valor del gas boliviano, que se ajusta de acuerdo a una canasta de fuel oil que depende de los precios internacionales del crudo.
Para expertos bolivianos, de sostenerse la retracción en los precios del petróleo, la merma se trasladará al precio del gas que Bolivia le vende a la Argentina y a Brasil, por lo que se resentirán las arcas estatales, que se nutren principalmente de los ingresos por la venta del fluido.